Zidane
Zidane, a su llegada a Zúrich. (Reuters) Andreas Meier

El comité disciplinario de la FIFA, con sede en la ciudad suiza de Zúrich, determinó una sanción de "7.500 francos suizos (4.840 euros) y tres partidos de suspensión" para Zidane, pero como el francés ya se ha retirado del fútbol tendrá que "realizar trabajos humanitarios con niños y jóvenes dentro de los programas de la FIFA".

Además, la FIA ha impuesto "dos partidos de suspensión a Materazzi y una multa 5.000 francos (3.250 euros)".

Tras escuchar a Zidane hoy y a Materazzi, el pasado 14 de julio, el comité disciplinario de la Federación Internacional determinó que "no hubo insultos racistas".

Fuentes de la organización futbolística indicaron que durante sus explicaciones "tanto Materazzi como Zidane pidieron perdón y lamentaron lo ocurrido".

Asimismo indicaron que los árbitros del partido, el argentino Horacio Elizondo y el español Luis Medina Cantalejo "dejaron claro que no recurrieron al vídeo para identificar el cabezazo" que Zidane propinó a su rival italiano, sino que "fue el cuarto árbitro quien lo vio e informó".

Zidane, el último en comparecer

Zidane estuvo hoy en la sede de la FIFA, en la ciudad suiza de Zúrich, para explicar el incidente durante algo más de dos horas y reiteró que el italiano profirió insultos contra su familia.

La FIFA canceló un día antes el careo previsto para hoy por considerar que las explicaciones dadas por el italiano el pasado 14 de julio eran "suficientes".

El deportista galo no realizó declaración alguna ni a la entrada ni a la salida del edificio, pero sí recibió el apoyo de medio centenar de hinchas que le gritaron palabras de ánimo.

El culebrón, en breve

En la final entre Francia e Italia, disputada el pasado 9 de julio en Berlín y que ganó la selección "azzurra", el jugador francés fue expulsado del terreno de juego tras dar un cabezazo en el pecho a su rival italiano.

Posteriormente explicó que Materazzi había insultado a su madre y a su hermana , pero no precisó los improperios.

El defensa italiano, por su parte, reconoció la pasada semana que sí le había insultado, pero no a sus familiares.

Por tanto a día de hoy, no se sabe exactamente qué se dijeron porque las versiones, tanto de ellos mismos como de los especialistas en leer los labios (si las imágenes se lo permitieron en alguna ocasión) nunca han sido las mismas.

Lo único oficial, por ahora, es que la FIFA ha informado que no hubo menosprecios o insultos de tipo racista.