La Masía
La Masía (Foto: Wikipedia).

Más de 400 jóvenes han pasado por La Masía, la otra joya de la corona del FC Barcelona, desde que el 20 de octubre de 1979 esta casa payesa del siglo XVIII comenzase a prestar servicio como residencia para los nuevos talentos de las disciplinas deportivas en las que la entidad azulgrana está presente.

Y de este contingente, para orgullo futbolístico culé, una treintena ha vestido la camiseta del primer equipo y otro tanto ha triunfado, o está camino de hacerlo, lejos del Camp Nou. Josep Guardiola, el actual técnico, es el mejor exponente. Los últimos: Valdés, Piqué, Xavi, Messi, Iniesta, Puyol, Bojan, Sergi Busquets,... La lista es larga si se afronta con retrospectiva.

Una treintena ha vestido la camiseta del primer equipo

"Tenemos la mejor cantera del mundo", presume Joan Laporta, presidente del club. "La Masía es el corazón del Barcelona y encarna un modelo: el de formar personas para la vida", añade. Y ahí está la grandeza de la denominación de origen La Masía. La vida no sólo gira en torno al balón, al que hay que dispensarle un buen trato, sino que la parcela educativa es aún más importante. Mario Rosas, medio malagueño del Castellón y contemporáneo a Xavi en las categorías inferiores culés, confirma este punto: "En Can Barça me lo enseñaron todo, a ser deportista y persona. Y pasaron los años y me convertí en un prototipo de la filosofía de fútbol del Barcelona, es decir, un mediapunta que basaba su juego en el toque y el buen trato del balón".

La Masía fabrica hombres, no gladiadores. A fuego lento, inculca unos valores que, con el paso de los años, mantiene los galones en los hombres de casa. Donde antes estuvieron Milla, Amor o Guardiola, hoy están Xavi e Iniesta. Donde emergieron Sergi o Ferrer, hoy están Puyol y Piqué. Los nombres pasan, pero las ideas quedan. El armazón permanece inalterable. La disciplina existe, dentro de un juego de derechos y deberes tutelado por profesionales de la medicina, la nutrición y la educación.

Miles de anécdotas

Sus paredes esconden miles de anécdotas, muchas contadas en Historias de La Masía, como la lesión de Messi en un partidillo clandestino en el que Asier Zengotitabengoa, jugador de baloncesto, le hizo una entrada que el argentino ocultó hasta su entrenamiento del día siguiente; o las noches de risas de Reina y Arteta, compañeros de litera; o las lagrimas de un jovencísimo Amor incapaz de adaptarse a vivir lejos de la familia. Actualmente 58 jóvenes entre los 11 y los 18 años residen en La Masía. 46 de ellos se dedican al balón. El símbolo del barcelonismo sigue extendiendo la esencia azulgrana. Y ese, y no otro, es el gran triunfo del club: el de un modelo válido y eficiente.