La tenista rusa Maria Sharapova ofreció este lunes una rueda de prensa en la que reconoció que ha dado positivo en un control antidopaje en el último Abierto de Australia.

El meldonium mejora la resistencia del deportista y disminuye el tiempo de recuperación

Cuando Maria Sharapova anunció este domingo que daría una rueda de prensa las especulaciones sobre una posible retirada fueron constantes. Pero la rusa no tenía intención de anunciar que dejaba el tenis, sino que sorprendía con una noticia aún peor: había dado positivo en un control antidopaje durante el primer Grand Slam de la temporada.

La noticia es un bombazo dentro del mundo del tenis. Maria Sharapova es, a punto de cumplir los 29 años, una de las mejoras jugadoras del mundo, ocupa actualmente el número 7 del ranking de la WTA, pero sobre todo es la jugadora más mediática del circuito, con permiso de Serena Williams.

La tenista rusa explicó que toma un medicamento, meldonium, desde hace diez años, y que no se había enterado de que dicho fármaco ha sido prohibido desde el pasado mes de enero.

La sustancia, legal hasta hace escasos dos meses, estaba muy extendida en el mundo del deporte, pero la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) decidió prohibirla al quedar demostrado que mejoraba la resistencia del deportista y disminuía el tiempo de recuperación.

Sharapova no se escondió en ningún momento, admitió su culpabilidad y se ofreció para colaborar en todo lo que le sea posible con la ITF (Federación Internacional de Tenis). Sin duda, su intención es mostrar una actitud de colaboración absoluta para que la sanción no sea demasiado elevada.

"No quiero terminar así mi carrera, espero que me den otra oportunidad de jugar al tenis". Así de rotunda se mostró Sharapova, que se enfrenta ahora a una sanción que podría ser de meses o incluso mayor. En año olímpico, con los Juegos a la vuelta de la esquina, su presencia en Río es ahora más que cuestionable.