Marcos Llorente
Marcos Llorente, felicitado por sus compañeros tras su gol al Al Ain. EFE

Además del triunfo, Marcos Llorente, nombrado mejor jugador de la final, es la gran noticia que se trae el Real Madrid de Abu Dhabi, donde este sábado revalidó su título en la Copa Mundial de Clubes. Tras un año y medio sin apenas peso en la plantilla, el joven mediocentro formado en la cantera blanca ha sido uno de los jugadores más destacados del torneo, gol incluido en el partido ante el Al Ain. Su estreno goleador con el primer equipo.

A sus 23 años, Llorente no había gozado de muchas ocasiones para dar la razón a quienes llevan años augurándole un futuro próspero en el eje del medicampo. Su temporada como cedido en el Deportivo Alavés resultó más que esperanzadora y le confirmó como uno de los mejores futbolistas de la Liga en recuperación de balones, pero a su regreso no contó con la confianza de Zinedine Zidane, que en ausencia de Casemiro prefería sacar de su posición a Kroos antes que apostar por él.

La temporada pasada dispuso de poco más de 1.000 minutos, repartidos entre 13 partidos de Liga (541) y seis de Copa del Rey (501). Su presencia en la Champions League fue testimonial: 21 minutos ante el Borussia Dortmund, con el equipo ya clasificado para octavos de final. En esta temporada, su protagonismo no había crecido y valoraba ya una salida en el mercado de invierno cuando, de repente, se le abrió la puerta de la titularidad. “Tanto la vida como el fútbol de la noche a la mañana pueden cambiar, por eso siempre hay que trabajar y no bajar los brazos y, cuando llegue una oportunidad, aprovecharla”, dijo tras el partido en TVE.

La llegada de Solari

Todo ha cambiado con la llegada de Santiago Solari al banquillo blanco. Ante la lesión de Casemiro, el entrenador argentino ha decidido apostar por él y la apuesta no ha podido salirle mejor, aunque él rehúye el mérito: “Marcos Llorente ha trabajado mucho incluso cuando nadie lo veía, y por eso ahora lo pueden ver todos. Eso es mérito de él”, dijo en la misma cadena.

En la Copa Mundial de Clubes, Llorente ha mostrado las virtudes que siempre le han distinguido y alguna más, como algunas galopadas al estilo de su padre -Paco Llorente, jugador del Real Madrid tres décadas atrás- y un gran disparo. Así lo demostró al marcar el 2-0 ante el Al Ain, el gol que encarriló el título, con un fortísimo disparo a bote pronto desde la frontal.