Rakitic y Marcelo
Rakitic y Marcelo pugnan por un balón en el Barcelona-Real Madrid. EFE

La llegada de Santiago Solari al banquillo del primer equipo del Real Madrid dejó a dos futbolistas muy señalados: Isco Alarcón y Marcelo. En el Clásico de ida de semifinales de la Copa del Rey, el malagueño no tuvo minutos, pero sí el brasileño... para desgracia de los madridistas.

Marcelo estuvo, sin paliativos, mal. Lento en ataque y descolocado a la hora de rearmarse atrás, su actuación en el gol de Malcom que supuso el empate resume a la perfección su actuación: bajó andando. El que hace no tanto estaba colocado en el top 3 de los mejores laterales del mundo (en muchos ránkings, se le situaba como el mejor) dejó en su banda una autopista para que un Malcom que se encontró con la titularidad por el estado físico de Messi marcase en un partido de prestigio ante el Madrid.

La desidia de Marcelo obligó a Carvajal a llegar a cubrir como pudo el disparo, mientras Ramos cubría como buenamente podía bajo palos. Su tarea era cubrir o al menos estorbar al futbolista blaugrana, pero asistió como espectador de lujo al gol del empate.

A un Marcelo en un estado de forma muy bajo se unió la tarjeta a Sergio Ramos a los diez minutos, lo que generó un agujero negro en esa zona de la defensa en la que los de Valverde nadaron cómodos. Solari descartó a Reguilón, que le había ganado la titularidad al brasileño con anterioridad, y sólo con Nacho como defensa no tuvo mucho margen de reacción.

El primero de los tres Clásicos ha dejado muy señalado a Marcelo, y a unos días del partido ante el Atlético, puede suponer una sentencia definitiva a su presencia en los planes del técnico blanco.