Sergio Fernández
Sergio Fernández (a la izquierda, con el dorsal 44) y Fernando Guardiola (2º por la izquierda) junto a otros compañeros. (Colección Sergio Fernández)
Casi 30 horas, exactamente 29h 51' 08, empleó el año pasado el francés Sébastien Chaigneau en recorrer los 190 kilómetros non stop de la tercera Libyan Challenge, una
prueba atlética por el desierto libio en la que el único límite son las 75 horas que impone la organización para llegar a la meta. El resto es sufrida aventura con 50 grados de día y seis por la noche.

En la edición de 2008 habrá dos españoles entre los inscritos, dos veteranos en pruebas de resistencia que han hollado lugares tan dispares como Mongolia, la selva amazónica brasileña, las faldas del Monte Kanchenjunga (Himalaya), Cabo Verde, el desierto de Jordania o Senegal. Son los madrileños Fernando Guardiola (1967) y Sergio Fernández (1974), que redescubrieron la carrera a través de la red, pero desconocen el recorrido:«Sólo sabemos que es muy dura», bromean.

Autoasistencia

«Ya conocíamos esta carrera porque hace unos años unos italianos organizaban una prueba similar-explica Guardiola-; ahora la ponen en marcha unos franceses». Las fechas: entre el 2 y el 9 de marzo. Tras el viaje y las verificaciones pertinentes, el día 4 se da la salida. «Se pone un límite para que la gente apriete un poquito y sea más competición», añade Fernández.

La organización obliga a todos los participantes a llevar agua, comida, brújula, un aspiraveneno... «Cosas que igual luego no usas, pero son impuestas; en la comida y el agua ellos no ponen ningún límite», señala Guardiola, que portará una mochila de 5 kilos en la que incluirá pilas, una linterna y un saco de dormir. Hasta tiene una táctica.

«Mi idea es hacer 40 horas, por lo que me he propuesto descansar diez minutos cada dos horas, dedicarle treinta minutos para la comida y la cena y dormir cinco horas. Pero todo esto es aproximado, porque las condiciones en las que te entrenas aquí son completamente diferentes», dice el atleta.

¿Es el mismo plan para su compañero? «No, no. Nos veremos en la llegada -bromea Guardiola- porque él está mejor preparado que yo. Lo máximo que he corrido en los últimos días han sido 45 kilómetros, porque hay otras obligaciones en las vida que tengo que atender, mientras que él ha podido hacer 80».

Cargador solar

El GPS es fundamental para no perderse. La organización les facilita 85 puntos (o waypoints); en todos hay controles y en alguno, además, avituallamiento. «Llevaré un cargador solar en la mochila para que el GPS no se quede sin batería», indica Guardiola.