Las maratones más importantes del mundo para los 'runners'

Un grupo de corredores atraviesa el Puente Verrazzano, icónico punto de paso del Maratón de Nueva York.
Un grupo de corredores atraviesa el Puente Verrazzano, icónico punto de paso del Maratón de Nueva York.
ANDREW GOMBERT / EFE

Sudar en otra ciudad. Hacer tuyo otro asfalto. Correr una maratón es también una magnífica forma de realizar turismo, de conocer una capital mientras disfrutas del ejercicio al aire libre, ya que el recorrido, a lo largo de los 42,195 kilómetros, suele atravesar las principales arterias y monumentos de las grandes urbes.

Cada vez más corredores planifican sus vacaciones en torno a una carrera en otro país. Pero hay otros muchos motivos por los que miles de atletas tratan de participar en los principales maratones del mundo, más allá de que estén o no integrados en los World Marathon Majors (Londres, Boston, Nueva York, Chicago, Londres y Berlín), la competición que reagrupa las mayores pruebas anuales del mundo.

Valencia, pisando fuerte

Es sin duda la ciudad revelación de las maratones, la que más fuerte viene pisando en los últimos años, "gracias a su especial climatología y orografía, que la convierte en un trazado con el perfil más favorable del mundo. De momento tenemos el honor de tener el mejor crono en suelo español con un tiempo de 2:06:13. Por otra parte el apoyo económico y comercial de la Fundación Trinidad Alfonso, también ha sido clave para poner a Valencia en el mapa mundial", asegura Paco Borao, presidente de la Asociación Internacional de Maratones, y uno de los grandes referentes de la maratón de Valencia, galardonada este año con la tiqueta oro de la IAAF, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo.

Un dato que demuestra el interés por conocer Valencia y su maratón es que el 30% de los corredores son extranjeros. La imagen de la llegada frente al Museo Príncipe Felipe es una estampa preciosa de la ciudad levantina.

Nueva york, la más famosa

La ciudad de los rascacielos goza de la maratón más mediática y popular del mundo, que este año ha cumplido su 46 edición. Miles de runners de todos los rincones del globo intentan año tras año participar en esta prueba, por eso muchos aseguran que más que poder acabar lo difícil es poder inscribirse. Al haber tanta demanda, has de acreditar una marca exigente para evitar un sorteo.

En 2013 se produjo un punto de inflexión en su popularidad con más de 50.304 finishers. El padre fundador fue Freb Lebow, para muchos el culpable de la fiebre runner instalada en el mundo. La prueba se celebra desde 1970, año en que 127 corredores, previo pago de un dólar, participaron en una carrera alrededor de Central Park, el parque urbano más grande y conocido de Manhattan. El ganador fue Gary Muhrke con un tiempo de 2:31:39. Desde entonces su crecimiento ha sido vertiginoso. Hoy en día recorre los cinco distritos de Nueva York.

París, la más multitudinaria

"Es quizás la ciudad más atractiva del mundo para correr", asegura Paco Borao. Se celebra desde 1976 en el mes de abril, y recorre las arterias y plazas más importantes de la ciudad del amor. Los Campos Elíseos, la plaza de la Bastilla, Notre-Dame o la Torre Eiffel, entre otros, forman parte de un paisaje idílico para los runners. Es la maratón más multitudinaria, superando con creces los 50.000 corredores. Casi el 50% son extranjeros, un dato que demuestra porqué París es una de las ciudades más visitadas del mundo.

Berlín, el maratón de las marcas

Esta es la carrera de los récords. Tiene el privilegio de ser el circuito más rápido y de tener el récord mundial en 2h 02' 57", firmado en 2014 por el atleta keniano Dennis Kimetto. Todos los récords registrado tienen como escenario la Puerta de Brandemburgo. Para Paco Borao, "el trazado es propicio para estas marcas pero también tiene el honor de reunir todos los años al mejor plantel de corredores del mundo". Se celebra desde 1974, año en que tomaron la salida casi 300 corredores. Hoy en día, supera los 40.000 participantes.

Atenas, el auténtico

El circuito no es atractivo en sí, con muchas subidas y bajadas, "pero es el maratón que un corredor no puede obviar si ama esta prueba", asegura Paco Borao. Cuna del Maratón olímpico de 1896, termina en el estadio de Panathinaicos donde precisamente se celebraron los primeros juegos olímpicos. Esta carrera tiene varias peculiaridades que la hacen especial. Por ejemplo, la meta (Atenas) no está en la misma ciudad que la salida (Marathon), y el recorrido es por carretera, atravesando diversos pueblos que se vuelcan con los corredores. El recorrido emula la gesta de Filípides, el soldado ateniense que supuestamente corrió el primer maratón de la historia.

Boston, el más antiguo

Inició su andadura en 1897, al año siguiente a los JJOO de Atenas. Tiene un recorrido montañoso, que termina en la Biblioteca Pública de Boston. "Recorre en línea recta la carretera que une Hopkinton a la de Boston, en claro desnivel (-145m), lo que le impide ser carrera válida para la homologación de récords", asegura Paco Borao. Una curiosidad es que hasta 1986 el ganador solo recibía unas hojas de olivo. La edición de 2013 será tristemente recordada por el atentado terrorista que horrorizó al mundo entero. El ataque a la prueba se cobró cuatro vidas y dejó más de 280 heridos.

Tokio, cita exótica

Se ha incorporado en un tiempo récord a la familia de las World Marathon Majors, ya que se celebra desde 2007. "La tradición japonesa es de total apoyo ciudadano a los eventos populares. Mezclarse con esa ciudadanía al correr proporciona una experiencia social inigualable para entender la filosofía oriental", confiesa Paco Borao.

Es una ciudad para disfrutarla, convertida en un hito turístico, con un recorrido bastante llano y una magnífica organización. La ruta atraviesa lugares populares como Ginza o Nihombashi. No es de extrañar su crecimiento vertiginoso en número de participantes. Este año ha celebrado su décimo aniversario con 37.000 corredores.

Londres, benéfico

El éxito de convocatoria del maratón de Nueva York fue el espejo donde se miró Londres para celebrar en el año 1981 su primera prueba de envergadura. Desde entonces su crecimiento ha sido apabullante, lógicamente unido a la baza de sobresalir como una ciudad cosmopolita y fascinante. Para Paco Borao, el londinense es un "modelo de organización en todos los aspectos, que sirve para que los responsables de otras carreras cojan aspectos diferentes para implantar en la suya".

Buena parte de la recaudación de la prueba va destinada a obras benéficas como la lucha contra el cáncer. La ciudad acoge en primavera su maratón anual y muestra todo su esplendor en el trazado, con el palacio de Buckingham, el Big Ben o el Támesis, entre otros puntos. La participación, al igual que en el resto de carreras, es bastante complicada. Como curiosidad cabe destacar que es el único circuito de maratón que transcurre entre dos hemisferios, ya que el tramo completo cruza el Meridiano de Greenwich.

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