Diego Armando Maradona evoluciona "muy bien" de su hepatitis aguda y tóxica como consecuencia del excesivo consumo de alcohol, aseguró hoy el director médico de la clínica de Buenos Aires en la que está hospitalizado desde hace seis días.

Héctor Pezzella, director del Sanatorio Güemes, remarcó que el astro argentino sigue "bajo tratamiento psicotrópico por su cuadro de abstinencia alcohólica" y señaló que "sus parámetros se mantienen estables".

"Esta afección no tiene nada que ver con la hepatitis B que sufriera en 1983, cuando jugaba en el Barcelona. Esto es producto de una ingesta excesiva de alcohol originada también
en un estado depresivo",ha dicho su médico personal, Alfredo Cahe.

El médico, que en la mañana del lunes afirmó que el ex futbolista permanecerá ingresado al menos 15 días más , ha comentado que, "en los últimos tiempos Maradona atravesó algunas dificultades en la toma de decisiones personales que lo alteraron y deprimieron bastante".

Héctor Pezzella, director médico del sanatorio Güemes, donde Maradona está ingresado desde el día 28 de marzo, precisó que la "hepatitis química, aguda y tóxica" se produce cuando "el hígado se inflama o se agranda porque el paciente ha tomado mucho alcohol".

Temieron que fuera una pancreatitis

Cahe ha recordado que tanto él como los médicos del sanatorio temieron que Maradona sufriera una pancreatitis, y que por eso fue ingresado. "Para evitar que se llegara a algo así. Lo tuvimos que sedar para hacerlo porque no estaba muy de acuerdo. Pero era necesario", señaló.

"Ahora se estabilizó y va mejorando, pero nosotros tratamos de decir toda la verdad de lo que pasa, porque consideramos que no tiene sentido mentirle a la opinión pública", ha indicado Cahe.

En cuanto al "entorno que lo perjudica a Diego", el médico excluyó "a su familia, porque salvo algunas diferencias, siempre trataron de ayudarlo. En cambio hubo otros que se le acercaron con el sólo objetivo de sacar provecho de él", ha afirmado.

Consultado sobre la posibilidad de que Maradona pueda retirarse antes de dos semanas del sanatorio, Cahe dijo que "no hay ninguna".

Pezzela ha comentado que Maradona "tuvo una gran depresión que lo llevó a beber tanto", pero asegura que
"estuvimos hablando con él y está más participativo y convencido de que esto (su ingreso en la clínica) es lo mejor para su salud. Está sedado, no dormido", añadió.

"Por ahora sólo está inflamado el hígado. No tiene compromisos en el páncreas y tampoco sufrió una gastritis en el pedacito de estómago que le queda después del 'by pass'gástrico" al que fue sometido en 2004 en Colombia", ha agregado.