Ultras
Imagen de un 'tifo' de los ultras del Olympique de Marsella que ven los partidos en el fondo norte del estadio Velodrome. Goldenbembel / WIKIPEDIA

Bilbao amaneció este viernes conmocionada por los disturbios producidos este jueves por ultras del Spartak de Moscú, que se pelearon con radicales locales y que se saldó con la muerte de un ertzaina. Sin tiempo casi para digerir la noticia, el sorteo de octavos de final de la Europa League deparó una mala noticia para la ciudad vizcaína: el Athletic jugará contra el Olympique de Marsella francés, el club con más ultras de Europa y cuya peligrosidad es famosa en todo el continente.

El Olympique, uno de los históricos del fútbol galo, tiene cerca de 30.000 ultras, divididos en seis grupos, que se reparten en los fondos del mítico estadio Velodrome. Este mismo jueves ya hicieron gala de su mal comportamiento, ya que acudieron al estadio del Braga portugués y encendieron decenas de bengalas en las gradas, pese a que está prohibido por la UEFA.

Pero en Bilbao conocen bien cómo se las gastan los ultras franceses. Justo hace dos años, en febrero de 2016, ambos equipos se enfrentaron en dieciseisavos de final del mismo trofeo. Antes del partido de vuelta, disputado en Bilbao, unos 1.200 ultras marselleses crearon disturbios en distintas calles de la capital bilbaína. Hubo enfrentamientos con ultras locales y con la Ertzaintza. Aquella 'batalla' se saldó con siete detenidos y ocho heridos.

No era la primera vez que los ultras del Marsella la liaban en España. En 2008, y con motivo de un partido de Liga de Campeones disputado entre el Atlético de Madrid y el Olympique, los hinchas galos provocaron numerosos disturbios en el Vicente Calderón. Uno de sus líderes, el oriundo español Santos Mirasierra, fue detenido por agredir a un agente de Policía Nacional con una silla arrancada y provocar al agente una brecha en la cabeza. Mirasierra fue condenado a tres años y medio de prisión y se le prohibió acceder a recintos deportivos hasta 2013.

Rusos de nuevo

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado tampoco pueden bajar la guardia con la eliminatoria del Atlético de Madrid. A los rojiblancos les ha caído como rival en octavos el Lokomotiv de Moscú. Aunque no hay constancia de que sus hinchas sean tan violentos como los del Spartak, el hecho de que procedan de Rusia los convierte en potencialmente peligrosos.

Ultras de varios equipos suelen unirse en Rusia en los partidos de la selección más allá de sus colores y se hicieron mundialmente famosos por los serios incidentes que protagonizaron en la pasada Eurocopa de Francia 2016, precisamente en la ciudad de Marsella, con multitudinarias peleas con hooligans ingleses.