Lydia Valentín
La haltera berciana Lydia Valentín celebra uno de sus levantamientos en Río 2016. EFE

Hace cuatro años, en Londres 2012, la haltera ponferradina Lydia Valentín se llevaba el principal disgusto de su carrera. Quedaba cuarta en la categoría de 75 kilos, a las puertas de una medalla olímpica. La kazaja Podobedova ganaba el oro, la rusa Zabolotnaya la plata y la bielorrusa Kulesha el bronce.

Cuatro años después, la Federación Internacional de Halterofilia reveló que las tres atletas exsoviéticas habían dado positivo. Lydia se podía considerar campeona olímpica, pero oficialmente no ha sido proclamada. Pero ahora, en Río 2016, ha podido sentir la inigualable sensación de subir al podio con una medalla, de bronce, colgada de su robusto cuello.

Nacida en Camponaraya, muy cerca de Ponferrada, en León, Lydia Valentín Pérez (31 años) alcanza así el mayor triunfo de su carrera, junto a las dos medallas de oro europeas de 2014 y 2015.

Alejada de la imagen tradicional de las mujeres halteras, Lydia Valentín es una mujer preocupada por su aspecto físico: va maquillada y lleva una diadema rosa siempre que compite. Rosas son también sus muñequeras, que junto a una pegatina de Hello Kitty son sus amuletos de la suerte. Su otra pasión es el hip hop: antes de competir, escucha canciones de Nach, ZPU y El Chojin.