Luis Enrique
Luis Enrique, atento a un partidillo de sus jugadores durante un entrenamiento de la Selección española de fútbol. EFE

El primer entrenamiento de la 'era Luis Enrique' se puede definir con una palabra: frenético. El técnico asturiano, ante la mirada de decenas de aficionados que asistieron a la jornada de puertas abiertas en la Ciudad del Fútbol de las Rozas, no paró ni un segundo en sus primeras horas junto a los convocados para los partidos contra Inglaterra y Croacia.

Luis Enrique dejó claro desde el primer momento que quiere acción en torno a sus jugadores. No estuvo quieto ni un instante, corriendo de un lado para otro, dando instrucciones y pidiendo a sus jugadores la misma intensidad. Entre los detalles, durante el partidillo, se le vio muy ilusionado con la actitud inicial de sus jugadores. Entre ellos, Nacho, que se perfila como sustituto natural de Piqué, y al que aplaudió tras marcar un gol en el partidillo.

También hubo detalles de su cuerpo técnico. El psicólogo que ha incorporado Luis Enrique al día a día de la Selección, Joaquín Valdés, no se perdió ni un instante del entrenamiento, y al margen del campo estuvo anotando los puntos que señalaba necesarios para trabajar en pos de una mejoría desde el punto de vista mental para preparar los próximos retos del equipo nacional.

Para esos retos, también van a cambiar rutinas que, hasta el momento, parecían establecidas a fuego en el día a día de cada concentración de España. Así, por ejemplo, están planeando que el viaje desde Londres, donde se enfrentarán a Inglaterra, a Elche, donde les espera Croacia, se hará directo, sin pasar por Madrid. De esta manera, Luis Enrique pretende tener más concentrados y controlados a sus jugadores.

La afición ha respondido ilusionada a la llegada de Luis Enrique. Muchos de ellos se desplazaron a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas para ver el primer entrenamiento de esta nueva era, y los jugadores respondieron quedándose para firmar autógrafos, hacerse fotos y agradecer el apoyo mostrado, máxime tras la decepción que sufrieron en el pasado Mundial.