Luis Aragonés guió desde el cielo el año de gloria de su Atleti

  • El mítico exjugador y exentrenador del equipo colchonero falleció el pasado 1 de febrero tras una leucemia que mantuvo en secreto hasta el final.
  • Al día siguiente, el Atlético alcanzó el liderato tras golear a la Real Sociedad en un partido lleno de emociones y con un homenaje sobrecogedor.
  • La afición rojiblanca corea desde entonces su nombre en todos los partidos y se conjuró en torno a su recuerdo en los momentos clave de la temporada.
  • El Atlético es campeón de la Liga 2013/14.
Pancartas de homenaje al fallecido Luis Aragonés desplegadas en el Vicente Calderón.
Pancartas de homenaje al fallecido Luis Aragonés desplegadas en el Vicente Calderón.
CHEMA MOYA / EFE

"¡Luis Aragonéééés, Luis Aragonééééés...!" A la larga lista de cánticos que cada partido se pueden escuchar en el Vicente Calderón, este año se ha sumado uno que se entona con especial emoción. Es el que recuerda a Luis Aragonés Suárez, uno de los mayores símbolos de la historia del Atlético de Madrid que falleció en plena temporada, el pasado 1 de febrero, tras una leucemia que 'Zapatones' mantuvo en secreto hasta el final.

La noticia cayó como una bomba en el mundo del fútbol en general y del Atleti en particular. Andaban los rojiblancos celebrando el fichaje, el día anterior, del brasileño Diego Ribas para reforzar un equipo que ya se mostraba, a tres meses del final de la Liga, como candidato a luchar el título hasta el final cuando a primera hora de aquel soleado sábado, llegaba la noticia del fallecimiento del exjugador y entrenador colchonero.

El 'Sabio de Hortaleza' llegó al Atlético de Madrid en 1964. En el club colchonero consiguió tres títulos de Liga y dos Copas del Rey, además de ser subcampeón de Europa. Al día siguiente de colgar las botas, se hacía cargo del banquillo del equipo. Pasó a llamar, de un día para otro, de usted a los que horas antes eran sus compañeros. Esa etapa como entrenador, que comenzaría logrando la Copa Intercontinental, duró seis años y se completó con otra Liga y una Copa del Rey.

Luis dejó el Atleti en 1980 pero regresó en 1982 para cumplir otra etapa de cinco años. De nuevo volvió en 1991 hasta 1993 y su cuarta y última etapa tuvo lugar cuando el club más lo necesitaba: era el segundo 'añito' en el infierno del Atleti en Segunda y reclamaron a su leyenda viva para que los llevara de nuevo a Primera. Luis cumplió con creces. Fue entonces cuando dijo esa frase que tanto se ha escuchado los últimos meses: "Ganar, ganar, ganar y volver a ganar y ganar y ganar..."

Al día siguiente de su fallecimiento, el Atlético de Madrid recibía a la Real Sociedad con la posibilidad de alcanzar el liderato. Había tenido dos ocasiones antes de ese momento para ponerse primero, pero en ambas había fallado. Pese a la máxima de 'partido a partido', a pocos se le escapaban que con Luis muy en la memoria, el primer puesto no se podía escapar esa tarde. Una pancarta con el rostro de Luis en el fondo sur y el lema "Luis Aragonés, leyenda atlética, DEP" recibió a excompañeros de Luis que saltaron al campo portando una camiseta gigante con el 8 del de Hortaleza, el dorsal que siempre llevó en el Atleti. Pero si emocionantes fueron los prolegómenos, más fue lo que ocurrió después. Desde el inicio del partido y hasta el minuto 8, el Calderón permaneció en un sepulcral silencio, sólo roto por los sonidos del terreno de juego. Cuando el reloj marcó el minuto coincidente con el dorsal de Luis, todo el campo prorrumpió al unísono con el cántico de "Luis Aragonés, Luis Aragonés..."

El cántico resonó media hora después, cuando el Atleti marcó el primer gol. Su autor no podía ser otro: David Villa. El delantero asturiano se convirtió en el mejor 7 de la historia de España gracias a Luis Aragonés, cuando éste era seleccionador y le dio toda la responsabilidad en el ataque de la selección al de Tuilla. Tras anotar el tanto, y de rodillas, Villa señaló con ambos brazos al cielo. Luego llegaron los goles de Diego Costa, Miranda y Diego Ribas para redondear una goleada que ponía al Atleti líder.

Desde entonces, no ha habido partido en el que no se recordara el espíritu del de Hortaleza. En los momentos clave de la temporada, la memoria de 'Zapatones' fue invocada por la afición colchonera y realmente parecía que Luis, desde donde quiera que estuviera, tiraba del carro. Pocos colchoneros dudan de que no es casual que el Atleti juegue su segunda final de la máxima competición europea el año de la muerte de Luis, precisamente cuando se cumplen 40 de aquella aciaga final ante el Bayern en la que marcó Aragonés. La venganza no se podrá cumplir ante el equipo alemán, pero a buen seguro que a Luis no le hubiera importado cumplirla ante el eterno rival de la capital de España.

La afición lo tiene claro

Los atléticos, sobre todo los veteranos, tienen muy claro qué significa la figura de Luis Aragonés para el Atlético de Madrid y más este año. Fran Estévez, abonado desde 1982 y miembro directivo de la Peña Los 50, cree que 'Zapatones' es "una inspiración permanente". Para este abogado, Luis es junto a José Eulogio Gárate el principal símbolo del club: "Se dejó la vida por el Atleti". Estévez, que lo conoció en persona, asegura que uno de los valores de Luis es que "en privado decía lo mismo que en público". En lo que se refiere a la temporada actual, cree que su muerte "sí que ha influido" en el devenir del equipo.

"Se nota en los cánticos", asegura Estévez, que explica que "al principio eran en el minuto 8, pero luego se ha cantado de manera sincera y espontánea. En Mestalla, ante el Valencia, tras respetar el minuto de silencio por Tito Vilanova, todo el estadio cantó a Luis".

En términos similares se expresa Jesús Martínez, abonado desde finales de los 60 y cuyo primer recuerdo del fútbol es "un Atlético de Madrid-Cagliari en el que ganamos 3-0 con tres goles de Luis". Para él, el espíritu de Luis es "una llamada, una invocación para que le echemos más leña al fuego". Ese espíritu está presente siempre "se corea su nombre cuatro o cinco veces en cada partido, tanto en casa como fuera". Para Jesús Martínez, el momento que mejor define el espíritu de Luis Aragonés es "la arenga antes de la final de Copa del 92 en el Bernabéu", aunque personalmente, se queda con haberlo conocido personalmente: "Es lo primero que me viene a la cabeza, su forma de ser, cómo te envolvía. Me impresionó con casi 50 años, así que imagínate cómo impresionaría a a los chavales".

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