El maratoniano Luis Alonso Marcos
Luis Alonso Marcos corre durante el Sahara Marathon, la prueba que inauguró su reto. L.A.M

El ultrafondista Luis Alonso Marcos por fin ha podido descansar. Y lo ha hecho con dos semanas de vacaciones en Oceanía, después de completar en Nueva Zelanda, el Grand Slam Marathon, un maratón en cada uno de los continentes, más otro en el Polo Norte.

11 meses de reto, ocho maratones, 170.000 km en viajes -cuatro vueltas al mundo- y 395 km de competición

Han sido 11 meses de reto, ocho maratones, 170.000 km en viajes -cuatro vueltas al mundo-, 395 km de competición y, además, otros 5.000 de entrenamientos. ¿Lo repetiría? "¡Claro que sí! Solo que me he gastado mucho dinero y no tengo para volver a realizar este proyecto. Son 35.000 € de los que gran parte los he puesto yo", explica el atleta segoviano.

Luis nunca pensó en abandonar: "No se me pasó por la mente. Solo una grave lesión hubiera sido causante de abandonar el proyecto". Para los "locos" que quieran emularle, tiene un consejo: "Lo principal es prepararse tanto física como mentalmente, entrenar duro y saber qué carreras son las más adecuadas. Tratar de terminar todas y mentalizarte de que es posible".

En el mundo, solo 70 atletas, entre ellos 14 mujeres, han culminado el Grand Slam Marathon. Luis Alonso Marcos es el primer español en conseguirlo en menos de un año. Otros tres, los madrileños Juan Antonio Alegre, Chinotto, y Miguel Caselles y el vitoriano Jorge González Matauco, también lo completaron, pero en más de 365 días.

15.000 € en proyectos solidarios

Su proyecto no solo era deportivo, sino también solidario. En cada rincón del planeta que ha estado, su maratón ha estado asociado a una causa. Desde refugiados en el Sáhara Occidental hasta las tribus rarámuris mexicanas pasando por la recaudación de fondos para una asociación de discapacitados de La Granja. En total, 15.000 € recaudados en proyectos solidarios.

En un par de meses veré en qué nueva aventura me puedo meter

Luisete, como le conocen ya por el mundo entero, no solo sus amigos de Segovia, ha llegado este martes a Madrid. ¿Y ahora qué? "Pues, de momento, descansar otro poco y regenerar muscularmente. Disfrutar de lo conseguido y vivirlo intensamente y, en un par de meses, ver en qué aventura nos metemos. Seguiré corriendo y ayudando a aquellos que lo necesiten". Entre medias, volverá al negocio familiar, el Bar Castilla en La Granja.

Así vivió los 8 maratones

- Sahara Marathon (Argelia-África). "En el campo de refugiados saharauis de Smara, en el desierto de Argelia, comenzó el reto. Fue especial por la convivencia con las familias durante una semana. Se hizo durísimo separarse de ellos y dejarles allí. Acabé cuarto, pero lo importante es que les llevé un bidón de 100 litros lleno de gafas de sol y graduadas y medicamentos".

- Polo Norte (Océano Glacial Ártico). "Fue la carrera más dura por las condiciones climatológicas y por lo complicado que es viajar allí. Sin embargo, todo lo compensa la cara de los corredores cuando saqué un cochinillo para que nos lo comiéramos. He llevado uno a todas las carreras para hacer un poco de promoción turística. Quedé segundo".

- Maratón de la Gran Muralla China (China- Asia). "Lo más complicado fue aclimatar las piernas a la exigencia de subir 5.164 escalones. Gané".

Ha estado en un campo de refugiados saharauis, ha convivido con la tribu de los rarámuris
y ha subido 5.164 escalones en la Muralla China

- Gran Trial de Pañalara (España-Europa). "También gané esta carrera que, en este caso, era de 80 km. Fue alucinante ganar en casa, con 200 personas esperándome en la meta que estaba en el municipio que me ha visto crecer. Cosas del oficio, cambié las uñas".

- Ultramaratón de los Cañones (México-América del Norte). "Pude convivir con la tribu de los rarámuri, conocidos como los mejores ultrafondistas del mundo. Pude llevarles más de 2.000 euros en ayuda. Su situación es preocupante porque la sequía que sufren se traduce en hambruna. También me traje unos husraches, sandalias con las que corren ellos, y realicé una subasta y les envié una segunda aportación. Acabé noveno por culpa de un tirón muscular".

- K42 (Chile-América del Sur). "Se me hizo muy duro. Llegué muy cansado porque justo antes de marchar hacia allí estuve currando muchas horas en las fiestas del municipio. El segundo puesto me supo a gloria".

- Antarctic Ice Marathon (Antártida). "La experiencia en el Polo Norte me sirvió para aprender a aclimatarme mejor al frío y a saber qué ropa utilizar, así como la hidratación en carrera. Fui con una leve lesión, pero aun así logré ser segundo".

- Big Easy Maratón (Nueva Zelanda-Oceanía). "Los paisajes son impresionantes. Pasé del frío de Segovia al calor de las antípodas, lo que endureció la carrera, pero gané. Ha supuesto el broche de oro a un proyecto que marcará mi vida".