Los músculos como arma
Ya no es una niña. La estadounidense Jennifer Capriati, número 9 del mundo, ha cambiado mucho desde el torneo suizo de Kloten (2001) a sus últimas apariciones. Hasta su expresión es más agresiva. Agencias
Salta a la vista que el tenis femenino es cada año más competitivo y que para sobrevivir en el circuito de la WTA se necesita algo más que técnica. La fortaleza física o la potencia de los golpes ayudan cada vez más a ganar los partidos y muchas estrellas de la raqueta centran buena parte de los entrenamientos en aumentar su masa muscular. Muchas horas en el gimnasio y complementos dietéticos, como vitaminas, aminoácidos o la creatina, se están poniendo de moda en el tenis femenino.

La irrupción de las hermanas Williams, Venus y Serena, a finales de los noventa cambió la filosofía del tenis femenino. Estos dos portentos de hermanas, las
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km/h

Es el saque más potente de la historia del tenis femenino, logrado por Serena Williams. Roddick posee el récord masculino: 249 km/h.

únicas que han sacado a más de 200 km/h, pronto dominaron el circuito con sus demoledores golpes y obligaron a las rivales a buscar alternativas. Capriati, Mauresmo, Davenport o Henin son algunos ejemplos de tenistas que han aumentado su musculatura para seguir en la cúspide. Otras, como Mary Pierce, eliminada en primera ronda de Australia, tal vez se hayan pasado.

 

Adictas a la creatina

Hasta ahora sólo Mary Pierce ha reconocido su pasión por la creatina, una sustancia no dopante que incrementa la masa muscular. Su consumo moderado está extendido en el mundo del deporte, pero su exceso puede ser perjudicial para la salud, como reconocen muchos expertos en nutrición: calambres, deshidratación, vómitos, diarrea, ansiedad, pérdida de conocimiento, miopatías, arritmias, trombosis venosas e incluso muerte pueden ser sus efectos.