Ganaba 7-6 y 5-3 a Mirnyi. La adaptación de Nadal a la hierba, tras su tercera victoria consecutiva sobre la tierra de Roland Garros, está siendo más rápida de lo esperado. Ayer, sólo la lluvia pudo evitar que cerrara su partido de octavos de final del torneo de Queen’s, antesala londinense de Wimbledon, que disputaba contra el bielorruso Max Mirnyi (7-6 y 5-3).

Durante todo el primer set, el mallorquín resistió los cañonazos de su rival. Mirnyi encadenó hasta seis aces –puntos directos–, pero el desenlace se produciría en el tie break –muerte súbita–. En ese instante crucial es cuando Nadal conectó sus mejores golpes desde el fondo de la pista, superando a su rival cuando atacaba, y cerrando con eficacia los puntos con precisas voleas desde la red.

Nadal se impuso con claridad en el tie break (7-3), pero también sufrió un resbalón que le llevó a la hierba londinense, haciéndose daño en la muñeca derecha.

Dos suspensiones

Nadal pudo continuar y la lluvia apareció en la segunda manga. El juez de silla aguantó sin suspender el choque hasta el segundo juego, con 1-0 para el español.

En la reanudación, Rafa rompió el saque del bielorruso y con un sólido servicio –lo ganó hasta seis veces en blanco en todo el choque– se escapó 5-3. La lluvia le frenó en seco cuando sacaba para ganar y hoy tendrá que rematar el partido.