Nocioni y Tomic
Andrés Nocioni y Ante Tomic en la final de la ACB de 2015. GTRES

Recuperar al aficionado al baloncesto. Ese es el gran objetivo de esta temporada que acaba de arrancar y que este fin de semana vivirá su primera jornada de la Liga ACB (o Endesa).

Si bien la asistencia a los pabellones es buena y las ciudades con equipos ACB vibran con ellos, el basket tiene un gran pero en los últimos años, una gran lacra: apenas cuenta con espectadores por televisión.

El baloncesto ha dejado de ser el segundo deporte en preferencia de los aficionados

Hay ciertos partidos de la competición doméstica que rozan la clandestinidad, apenas son visto por unos cientos de miles, y el otrora segundo deporte nacional ha pasado no ya a un segundo plano mediático, sino más bien a un tercero o incluso un cuarto.

La media de espectadores de los partidos de la liga regular de la ACB la temporada pasada fue de alrededor de 400.000 (sumando todas las retransmisiones), y la de los encuentros de la final entre Madrid y Barça no llegó ni al millón de televidentes.

Para que nos hagamos una idea, la Fórmula 1, pese a su bajón este año debido a la mala temporada de Alonso, lleva una media de algo menos de dos millones de espectadores (GP emitidos en abierto), mientras que MotoGP la apasionante lucha entre Lorenzo, Márquez y Rossi ha hecho que la media sea de alrededor de los dos millones de espectadores . Todo ello teniendo en cuenta además que no se cuentan los datos de la televisión de pago.

No cabe duda de que el baloncesto tiene el potencial para ser un deporte mediático y atractivo. Se demostró en el pasado Eurobasket, cuando varios partidos de la selección española se convirtieron en líderes de audiencia con un tope de 7 millones de espectadores en la prórroga del choque de semifinales ante Francia.

El objetivo es ahora aprovechar el tirón, reenganchar al aficionado al baloncesto. Con la más que probable compra de los derechos del baloncesto por Movistar, esta temporada se podrá disfrutar del deporte de la canasta por la televisión pública (TDP, salvo contadas excepciones) y por el canal privado, que tendrá ya los derechos en exclusiva a partir del próximo año. El rumbo del deporte sigue siendo pagar por verlo, y el baloncesto no iba a ser menos.