El Real Madrid comenzó con buen pie su curso futbolístico en una noche inolvidable para el brasileño Robinho, que debutó con éxito en su nuevo club, dejando un hermoso repertorio de regates y bicicletas, y sobre todo dejando el miedo en el cuerpo a sus rivales, que atónitos asistieron a una recta final magistral del brasileño.

Volvía el Cádiz a la élite con toda la ilusión del mundo. Pero cometió un grave error defensivo nada más salir.

El primer gol del partido llegó gracias a Ronaldo en el minuto 4
Quizás por el ansia de agradar, de demostrar que es un equipo que juega la pelota con fluidez, De Quintana dejó pensar a Ronaldo al borde del área, le permitió girarse y a los cuatro minutos, acertó con un gol que dejó frío al equipo de Víctor Espárago. Al siguiente balón que amasó Ronaldo, se fue al suelo. No estaba De Quintana para dar más facilidades.

El capitán cadista sacó el alma de central que lleva dentro y mejoró con los minutos. No sólo en su área, sino también arriba, donde su juego aéreo y el de Oli llevaron mucho peligro al portal de Iker Casillas.

El Madrid funcionó con más orden de lo habitual. Cierto es que el madrugador gol allanó el camino. No estaba acostumbrado el Madrid a mandar fuera de casa tan temprano. El Madrid quiso el balón, Gravesen lo jugó en corto, no se complicó la vida, lo abrió a Roberto Carlos y a Beckham, y el Madrid sólo pasó apuros cuando Oli sacó su casta.

Tras el descanso, se vio precipitación en algunos momentos en el Cádiz. En especial, en Jonathan Sesma. El Cádiz jugó acelerado, 'tocado' por un resultado en contra, que nunca estaba en su guión.

Le faltaba pausa al Cádiz, que jugaba con el empuje y el corazón de Pavoni. El Madrid, por su parte, vio como Zidane curiosamente llevó el peligro cuando piso el costado derecho. Allí pasó muchos apuros Raúl López. Espárrago quiso poner orden con Benjamín. Se fue Suárez y entró el ex bético para dar más fuelle. No se rindió nunca el Cádiz. Buscó el juego aéreo con insistencia.

Pavoni empata y Robinho salta al terreno de juego

Y en uno de esos arreones, apareció Pavoni para incrustar el balón en el portal de Iker. Un 1-1, que hacía justicia. Luxemburgo lo vio tan negro que adelantó la salida al campo de Robinho. Saltó a los 65 minutos por Gravesen. Raúl se echó atrás; Robinho y Ronaldo se quedaron arriba.

Ninguna quiniela previa acertó con el cambio. Desde hoy, Luxemburgo avisó que todos los 'galácticos' pueden jugar juntos. Robinho, nada más salir, tiró de sombreros. Y la verdad es que el Madrid mejoró su aptitud. Está claro que Robinho en el Bernabéu puede seducir al personal.

Siempre busca el uno contra uno. Su regate es letal, su velocidad y su alegría contagian. Roberto Carlos se incorporó con decisión arriba y comenzó a surgir la sombra de Armando, un portero que siempre soñó con el momento que vivió hoy, teniendo enfrente al Real Madrid. Ronaldo, tras el inicio fulgurante, se diluyó, aunque volvió a aparecer en la jugada decisiva.

Un balón en largo de Beckham, lo amasó Robinho, lo siguió Ronaldo, que cedió a placer a Raúl para apuntillar el 1-2. De nada sirvió el esfuerzo meritorio del Cádiz, que se vio superado por un detalle maravilloso y de calidad del triángulo Robinho, Ronaldo y Raúl. En el último suspiro, Helguera mandó un balón al larguero.

Pero el gran triunfador de la noche fue Robinho, que deleitó desde el primer día. No es fácil debutar y triunfar.