Ya no bota el balón sobre el césped, ni huele al mojado de la regadera de los tres días antes del partido, allá por 1929. Allí, ahora, hay mucho cemento, pisos del siglo XXI, un colegio mayor y un parque. 1.021 euros costó entonces levantar el viejo Sarriá, aquel que hace 90 años acogió el primer partido de la historia de LaLiga Santander.

En ese portal que ahora presenta el número borroso, Oramas chutó a puerta sin suerte y el rechace del rival irundarra lo recogió Prat. Para él, y por siempre, ha quedado el honor de marcar el primer gol de una competición cuyo corazón late sin freno.

90 años cumple una liga radiante
, acompañada fielmente por testigos que la vieron crecer, madurar y desarrollarse en todo su esplendor, desde antaño hasta ahora: aficionados, futbolistas, trabajadores en clubes...amantes del fútbol por igual.


Recuerdos inolvidables sentados en la grada

63 años tiene José Alemany, que recuerda más de 35 alojándose en las gradas de Mestalla, antiguo Luis Casanova. "Mi padre no era aficionado pero yo empecé a ir y ya no paré. Recuerdo la primera vez que fui al campo, frente al Athletic de Iribar. Fue impresionante ver todo el estadio".

Del tránsito a la modernidad, Alemany es de los de mitad bueno, mitad malo: "Ahora cabe más gente en los estadios y van muchas más mujeres. Antes iban cuatro acompañando a sus maridos, pero ahora van muchas y expertas, saben de fútbol. La verdad es que la gente es mucho más impaciente: ahora si el equipo pierde cuatro partidos se echa al entrenador. Antes no era así, se esperaba toda la temporada y entonces se decidía".

Ni un duro tenía que pagar Domingo Gómez por ver a su Real Madrid. A los 14 años entró a trabajar a las piscinas del club, pasaporte para entrar al campo de forma gratuita. Ahora, 67 después, conserva recuerdos impagables que vienen y lucha por que no se vayan: "Yo he visto a Gento, Di Stéfano, Pelé, Garrincha, Didí, Maradona, Cristiano", enumera desde su restaurante de Villalba. "Por aquí venían algunos jugadores que iban al cine a Navacerrada. Te saludaban, les dabas la mano y el trato era mucho más cercano".

Qué tiempos aquellos..."Nos juntábamos antes del partido, íbamos a las cinco y luego tomábamos algo y a casa. Cada domingo era así", cuenta Domingo, que añade un detalle importante de aquella época: "La rivalidad más tradicional siempre ha sido con el Atlético, y no tanto con el Barcelona. Con el paso del tiempo ha cambiado todo y yo ahora apenas puedo ir al campo porque tengo aquí el negocio, pero siempre estoy atento a mi Madrid".

El Real Madrid de Domingo nunca olvidará aquellas dos tardes frente al CD Tenerife de Alberto González (53 años como socio chicharrero) y Ramón Rodríguez (más de 30). "El primer campeonato liguero que pierde el Madrid aquí fue impresionante. Ellos podían haber ganado porque eran mejores, pero la insistencia del Tenerife pudo con ellos", recuerdan los dos al unísono.

Tanto uno como otro han bajado y subido de la mano de su equipo durante todos estos años: "Hemos visto al equipo en LaLiga Santander, LaLiga 1|2|3, Segunda B... La afición del Tenerife es fiel, sobre todo en el norte y sur de la isla. Yo he visto partidos aquí diluviando y el campo estaba lleno", añade Ramón.

Todos ellos tienen ese instante, ese jugador inolvidable o ese partido que revivirán para siempre. El valencianista José recuerda con tanta felicidad el título liguero del Valencia como lamenta el desastre en Karlsruhe, aquel 7-0 que aún recuerda una generación entera de valencialistas; Domingo, madridista él como pocos, no concreta pero cualquier Copa de Europa le vale, y a los tinerfeñistas Alberto y Ramón siempre les quedará los grandes años ligueros en los que el Tenerife peleaba con los mejores, con Redondo, Valdano y compañía.

Hitos de una vida tocando el balón

En la mesa, fútbol, fútbol y fútbol

Si te sientas a comer con un abuelo, hijo y nieto futbolistas, la conversación siempre girará alrededor de un balón. Es el caso de los Alonso, los tres Marcos que han recorrido, dejando huella profunda, estos 90 años de competición en equipos como Real Madrid, Barcelona, Racing, Atlético... "Cuando hablábamos de fútbol, cada uno defendía su etapa como la mejor, claro", cuenta el Marcos de en medio, el Pichón, hijo del mítico Marquitos y padre del jugador del Chelsea.

"Todo ha cambiado mucho desde entonces. El futbolista, sobre todo el delantero, ahora está mucho más protegido. Antes el defensa era el destructor y se veía bien, pero ahora ya no", palabra de Marcos Alonso padre. "El fútbol se ha profesionalizado mucho gracias a los avances en alimentación, tecnología, la medicina y la preparación física. Yo casi nunca he hecho dieta, por ejemplo, y ahora todo te lo miden, casi gramo a gramo. Antes con 31 años eras muy mayor y casi te retirabas, pero ahora puedes seguir con 36 tranquilamente".

Los Alonso, una dinastía en la Liga
De izquierda a derecha: Marquitos, el mítico jugador madridista, Marcos y su hijo, Marcos Alonso

En la relación entre los tres Marcos también hay diferencias. "Mi padre, Marquitos, siempre estuvo muy encima de mí, me aconsejaba y quería que hiciera las cosas como él creía que se tenían que hacer. Yo a mi hijo le ayudo si me pregunta o pide consejos, pero él es libre de hacer lo que quiera. Suele tomar la decisión acertada".

En un fútbol cada vez más profesionalizado, Marcos Alonso no se olvida del corazón. "Yo no creo que los jugadores sientan menos los colores que antes. Creo que por norma los futbolistas sienten los colores del equipo en el que juegan. Yo he jugado en varios equipos y sigo queriendo que ganen todos".

Toda la ropa en dos baúles y listo

90 años de LaLiga dan para escribir y recordar sin descanso. Testigos del paso del tiempo los hay en cada rincón. En Málaga, por ejemplo, viven los Zambrana, una institución del Málaga CF, medio siglo como utilleros y trabajadores para todo lo que haga falta: padre, hijo y, también ahora, nieto. Miguel, ya en los sesenta años, recuerda el equipaje de su padre, el mítico Pepillo: "A él le cabía toda la logística del equipo en dos baúles de mimbre: dos juegos de camisetas del 2 al 16, uno de sudaderas, camisetas de calentamiento y toallas. Ahora yo necesito 9 baúles de aluminio para tres juegos de camisetas, sudadera, ropa de calentamiento, ropa interior, ropa de abrigo, el chubasquero y mil cosas más".

El cambio de tecnología y materiales repercute directamente en el trabajo del utillero. "Las botas eran de cuero. Recuerdo ver a mi padre limpiándolas todas con cepillo de alambres, otro de cerda y con grasa. Podía tardar 3 horas en limpiar todos los pares de botas del equipo. Ahora, en 20 minutos está todo hecho y reluciente".

Cumplirá 90 años o un siglo de vida, pero LaLiga sigue joven y revitalizada por miles de testigos que la hacen suya, parte de su vida diaria. "En mi casa, cuando el Málaga perdía no se hablaba de fútbol", cuenta el utillero Miguel. "En la mía cuando se perdía no tenía ganas ni de cenar, y mira que me arrepiento", recuerda el aficionado José Alemany. "Anda que no he llorado yo por mi equipo". Cosas del fútbol, pasión por un amor que ya cumple 90 años.