Laila Sanz
Laila Sanz. EFE

Tras ganar diez Mundiales de Trial, la barcelonesa competirá por primera vez (motos) en el Rally Dakar 2011, que arrancará el 1 de enero en Argentina. Laia, única española que participará en el raid junto a Fina Román (camiones), tendrá como mochilero (piloto de apoyo) al veterano Jordi Arcarons, de 48 años, que cuenta con 15 participaciones y seis podios.

¿Por qué quiere correr el Dakar?

Porque es un sueño que he tenido desde pequeña, incluso antes de dedicarme al trial.

¿Cómo se imagina la carrera?

Cuando pienso en el Dakar me lo imagino como una aventura, no como una carrera.

¿Ha sido muy dura la preparación física?

Siempre he ido al gimnasio y no he tenido problemas, aunque cambiar una moto de 70 kg por una de 150 kg no es sencillo. En el trial se trabaja la explosividad y en el Dakar la resistencia.

Las muñecas nunca me han atraído, aunque sí he tenido. Siempre preferí los coches o las motos

¿Cuál ha sido el mayor obstáculo que ha tenido?

Asimilar mucha información de golpe en un año. Lo que más me ha costado es el tema de la navegación. Llevamos un GPS que marca los grados, es como una brújula.

¿Se ha perdido alguna vez en el desierto durante sus entrenamientos en Marruecos?

Jordi siempre intentaba que me perdiese. Quería que aprendiera a no agobiarme leyendo el road book (el libro de ruta).

¿Qué consejo le ha dado Jordi Arcarons?

Sobre todo que no corra demasiado, aunque me parezca que voy despacio, porque así es como mucha gente se autoelimina. El objetivo es acabar.

¿Tienen miedo sus padres?

Sí. No les gusta demasiado la idea, aunque pese a todo me animan.

¿Y usted?

Soy consciente de que lo pasaré mal. Serán doce horas o más encima de la moto cada día, pero a lo único que tengo miedo es a tener una caída fea.

¿Son más complicadas las dunas que el monte?

Es totalmente distinto. Tengo una buena técnica, pero las dunas engañan mucho.

Dice que el Dakar es su sueño desde niña, ¿nunca jugó con muñecas?

Las muñecas nunca me han atraído, aunque sí he tenido. Siempre preferí los coches o las motos.

¿Se llevará algún amuleto?

Una medalla de San Antonio, el patrón de mi pueblo. Me la regaló mi abuela después de que me atropellase un coche, sin consecuencias, a los cuatro años.