Robert Kubica
Robert Kubica, en una imagen de archivo. EFE
El polaco Robert Kubica (BMW Saber), que sufrió un violento accidente durante el Gran Premio de Canadá, no sufre
lesión alguna, en contra de los primeros informes que apuntaban a una fractura en la pierna derecha, y ha salido hoy mismo del hospital.
Su participación en el GP de Estados Unidos -el próximo fin de semana en Indianápolis-, está aún en duda

"He tenido mucha suerte", afirmó el piloto de 22 años. El polaco de BMW Sauber también apuntó que se sentía muy bien pese a la violencia de su accidente, del que ha salido prácticamente ileso. Sólo sufre un esguince en el tobillo.

El polaco manifestó que espera participar en el próximo Gran Premio que se disputará el domingo 17 de junio en Indianápolis (EEUU).

El monoplaza, preparado para estos golpes

Kubica salvó la vida gracias, sobre todo, a la rigidez y dureza del habitáculo en el que se acomoda el piloto. Se trata de una célula de supervivencia fabricada en fibra de carbono y prácticamente indestructible.

El coche quedó prácticamente desintegrado, a excepción del habitáculo, cuyas doce capas alternas de fibra de carbono y aluminio protegieron la integridad del piloto. Además, el piloto está sujeto al asiento con un arnés de seis puntos de anclaje de impide que se desplace.

Y sobre el asiento está colocado un arco de seguridad que protege su cabeza en el caso, como sucedió ayer, de que el coche acabe boca abajo.

Otro de los aspectos a los que el piloto de Cracovia estará eternamente agradecido es el HANS (head and neck support/sujeción de cabeza y cuello), un dispositivo que impide violentas sacudidas en la cabeza que puedan afectar a las vértebras cervicales. 

Así fue el accidente 

Kubica se salvó milagrosamente tras sufrir un violentísimo accidente en la vuelta 27. En la curva 9 el polaco se tocó ligeramente con el Toyota del italiano Jarno Trulli, se salió de la pista, impactó con el lado derecho contra el muro, salió despedido hacia la pista, que cruzó dando vueltas de campana, y, ya con el coche desintegrado, acabó chocando de nuevo contra el muro del lado opuesto.

El piloto fue atendido primero en la pista, luego en el centro médico del circuito y posteriormente trasladado en helicóptero al hospital Sacre Coeur de Montreal, a donde llegó consciente y estable, para someterse a más pruebas.