Alexander Kokorin
Alexander Kokorin, jugador del Zenit de San Petersburgo. EFE

Lo que vivieron Alexander Kokorin y Pavel Mamaev, si se lleva la cine, podría titularse Resacón en Moscú. Estos dos futbolistas, del Zenit de San Petersburgo y del Krasnodar respectivamente son grandes amigos desde hace exactamente diez años, y para celebrarlo quedaron en Moscú. No para ir a una biblioteca, sino para ir a un club de striptease.

Ahí comenzó una noche que acabó con un chófer y un alto funcionario del gobierno de Putin agredidos, los dos acusados por la policía y uno de ellos en proceso de divorcio y casi despedido de manera fulminante de su equipo.

En el club de striptease todo fue, dentro de lo que cabe, previsible: mucho alcohol, muchas risas y mucha juerga. El problema fue cuando salieron a las 7 de la mañana, bastante perjudicados, y con ganas de seguir la farra. Según testigos presenciales, ambos se dedicaron a golpear los coches estacionados, aunque hubiera gente dentro. Es lo que ocurrió con un hombre que se acercó a ellos para reprenderles... y no les sentó nada bien. Su respuesta fue liarse a patadas con él en el suelo.

Tal fue la paliza que le dieron Mamaev y Kokorin que este hombre acabó inconsciente, con una conmoción ceerebral y está actualmente ingresado en un hospital. No era exactamente un hombre anónimo, sino el chófer personal de una de las presentadoras más importantes de Pervyi Kanal, una de las principales televisiones rusas.

Después de dejar al hombre tirado en el suelo, se fueron a un café a intentar despejarse. Allí, lejos de tranquilizarse, la liaron aún más. Un hombre de rasgos asiáticos se acercó a llamarles la atención, y respondieron con gritos e insultos racistas del tipo: "Chino, no molestes y vete a tu país a pedir orden". La discusión acabó con Kokorin lanzándole una silla a este hombre, que entre esto y los puñetazos que los dos futbolistas le dieron, acabó perdiendo un diente.

En este caso, tampoco era un personaje anónimo, ni mucho menos: era Denis Pak, un alto funcionario del Ministerio de Industria y Comercio.

Tras la trifulca, se fueron, por fin, a casa. Varias horas después, ambos regresaron al local, dándose cuenta de lo que habían hecho, para intentar sobornar a los responsables de la cafetería: les ofrecieron 5 millones de rublos para comprarles la cinta de las cámaras de seguridad, pero esta ya estaba en posesión de las autoridades.

La policía ha abierto diligencias, con el objetivo de imponerles una acusación penal seria.

Mamaev, casi despedido y divorciado

La conclusión de esta noche de fiesta no se ha hecho esperar. La Federación Rusa (RFS) clama contra ellos, si bien su vicepresidente, Sergey Anokhin, ha señalado que no les puede echar de la selección puesto que ya no forman parte de la misma. El jefe del Comité de Ética de la RFS clama contra la "infantil actitud de ambos", de la que son reincidentes. Y es que durante la Euro 2016 ya fueron señalados por gastarse 250.000 euros en champán en una fiesta celebrada en Mónaco tras caer estrepitósamente con sólo un punto sumado.

Las consecuencias directas ya han afectado a los dos jugadores, sobre todo a Pavel Mamaev. El Krasnodar ya le ha apartado de la disciplina del primer equipo y, en un comunicado, afirman que están intentando romper el contrato, aunque no pueden porque "están diseñados de tal manera que protegen a los deportistas profesionales tanto como sea posible". "Pero haremos todo lo posible para lograrlo", afirman. Además, su esposa ya ha iniciado los trámites de divorcio, harta de verse envuelta en polémicas por su marido.

En el caso de Alexander Kokorin, el Zenit de San Petersburgo se ha limitado a condenar lo sucedido y a señalar que es una vergüenza, a la espera de que las autoridades actúen contra su futbolista. "Por el momento estamos considerando qué castigo imponerle al jugador y la acción se conocerá en el futuro. Ahora mismo, tanto el club como los aficionados están muy decepcionados de que uno de los futbolistas de más talento del país se comporte de esa manera".