Henderson y Sterling pugnan por un balón en Anfield.
Henderson y Sterling pugnan por un balón en Anfield. EFE

Liverpool y Manchester City han igualado en el gran encuentro de la jornada en la Premier League (0-0), en un encuentro que el actual campeón pudo vencer, de no haber sido porque falló un penalti ejecutado por el argelino Mahrez cuando el tiempo reglamentario estaba a punto de cumplirse.

Pep Guardiola, consciente del tremendo año que le ha hecho siempre Jürgen Klopp con su agresiva presión a todo el campo, decidió reducir riesgos. Jugando a un ritmo lento en salida de pelota y con Walker y Ederson como piezas clave para no perder el balón, el conjunto skyblue perdió menos pelotas de lo que había venido siendo habitual ante el Liverpool, y aunque eso derivó en un primer tiempo bastante escaso en generación de ocasiones, puede decirse que el entrenador español logró su cometido.

De hecho, en el primer tiempo, la única opción de mínimo peligro fue con Salah, que sacó un remate cercano que se marchó fuera. Las cosas cambiaron en la segunda mitad, con un Manchester City más capaz de enlazar acciones ofensivas, sobre todo a partir de una posición más adelantada de David Silva.

A partir del minuto 60 el choque se rompió, y Mahrez tuvo una gran ocasión, aunque su remate se marchó ligeramente desviado. Ahí también el Liverpool comenzó a encontrar salidas al espacio, y Salah gozó de dos buenas ocasiones, sobre todo una en la que se anticipó a Laporte, pero rematando demasiado alto, demostrando que no está en un buen momento de forma.

Todo pudo cambiar en el minuto 85, cuando Mahrez tuvo la gran ocasión del encuentro. Van Dijk cometió un claro penalti sobre Leroy Sané, señalado por el colegiado, pero su remate se marchó alto, ejecutado con demasiada potencia para sorpresa de sus compañeros y explosión de la grada. El Liverpool intentó reaccionar en el tramo final, pero no generó ocasiones claras y el encuentro acabó finalmente en igualada.