La sincro española, con su medalla
La sincro española, con su medalla REUTERS

El principio, calma, la introspección y algún que otro rezo. Después, los gritos: Raquel, Laura, Gisela, Gemma, Thaïs, Paola, Irina, Alba y Andrea, cada uno tiene el suyo. "Esto está controlado" se arranca una, "venga que las otras no tienen pinzas" vocea la otra.

Y así hasta el grito de Andrea Fuentes, y firmes: "Espartaaaaaaaanas", "Uaaaaa", responde a coro el resto. Lo hizo Leónidas en 300 y estuvieron un buen rato fastidiando a los persas en Las Termópilas. Lo repitió el equipo español de natación sincronizada ayer en su ejercicio definitivo, la rutina libre , y medalla de plata.

Mal rollo. Las españolas llegaron a la plataforma en el séptimo lugar de las ocho participantes y por delante de ellas desfiló rauda la camilla con la nadadora japonesa Hiromi Kobayashi, que se había desvanecido tras el ejercicio de las niponas. "Dio un poco de cosa, pero bueno, es normal que a veces pase. Te quedas sin aire", contaba después Thaïs Sánchez .

Finalmente, las japonesas fueron cuartas tras las originales chinas, para desconsuelo de Mayuko, la segunda entrenadora del equipo español y que ayer no daba abasto: lloró por sus niñas españolas y repitió por la mala suerte de sus ex compañeras japonesas.

Nada más bajar del podio, el carácter español tomó el mando: descontrol total. Fue curioso asistir a la conferencia de prensa del podio final: allí estaban las rusas, las chinas y ¿las españolas? "Se nos pasó", reconoció luego Paola Tirados, que bajó a la sala a toda pastilla.

Arriba, fotos y más fotos con los voluntarios chinos, de los que brotaban cámaras como raíces. La más solicitada era Thaïs, a quien se la ve antes que a nadie por razones físicas: 1.85. Resguardada, Gemma Mengual lo celebraba en la intimidad del beso romántico. Orgullosa, Anna Tarrés ya pensaba en el futuro, incierto por la llegada a la treintena de varias piezas del equipo: "El mayor orgullo para mí es que hemos demostrado que este deporte es de mujeres, con varias de nuestras chicas en los 30 y rindiendo como habéis visto. Pero no obstante, hay relevo, tranquilos".

Después, al hockey, a la Casa de España, y a quién sabe dónde de vacaciones. "Playita, playita", coincidían Thaïs y Andrea, "que nos lo hemos ganado".