Roger Federer y Mirka
El tenista suizo Roger Federer, se toma un descanso junto a su novia Mirka Vavrinec. REUTERS

En el centro de la sala, delante de más de 350 periodistas y en idéntico sitio donde ayer estaba sentado su peor pesadilla, Roger Federer contestaba una por una la batería de preguntas . "You know...", era el latiguillo que precedía cada explicación.

En la esquina, apenas imperceptible, quedó situada su novia, Mirka Vavrinek , al mando de todo. Fue curioso ver el control que ella ejerce sobre su enamorado, que la citó en cuatro o cinco ocasiones.

La novia de Federer lleva una foto de él en bañador en el móvil

La suerte, y el movimiento de la marabunta de periodistas me colocó justo a su vera, codo con codo. Bronceada, con atuendo deportivo y con menos kilos de los que podría parecer cuando aparece en televisión.

Con la foto de Roger posando en bañador como salvapantallas, Mirka fotografiaba a su chico una y otra vez, mientras todo aquel que intentaba hacerlo con ella, recibía una negativa más que concluyente. En apenas dos minutos de conversación, pude hacerme una idea del carácter de la señorita.

-"Hola Mirka, soy un periodista español que..."

-No hablo con nadie, no lo intentes.

-¿Con nadie o sólo con periodistas?

-Vosotros no me gustáis, que no hablo.

-¿No te gustamos los españoles?

-Ni los periodistas, ni vosotros, me replicó.

Poco después, se lanzó una periodista china, que recibió la siguiente respuesta: "Ya he dicho que no hablo. ¿Por qué no escuchas lo que dice Roger y me dejas de preguntar tonterías? La reportera sonrió, casi más porque los chinos tienen la sonrisa por defecto.

Llevaba media hora la rueda de prensa cuando Mirka miró su reloj y con un gesto rápido a la jefa de prensa del equipo le dejó claro que aquello debía concluir. Una última pregunta y Roger se levantó presto para dejar la sala de prensa, por supuesto con su novia detrás. Ya se sabe, tras un gran hombre...