Juan José Lobato
El ciclista español Juan José Lobato celebra, simulando una llamada de teléfono, su victoria en la segunda etapa del Tour Down Under 2015. EFE

El pelotón español ya ha inaugurado su palmarés en este 2015 tanto en términos absolutos, con la victoria de Paco Mancebo en una segunda etapa del Tour de Egipto del que también se llevaría su general, como en el elitista WorldTour. El gaditano Juanjo Lobato ha firmado el primer triunfo del Movistar en el Tour Down Under de Australia y, gestionando caídas y lances, ha esbozado un nuevo paso adelante en una carrera que inició mediado 2010 en el desaparecido Andalucía y que el año pasado le llevó al Movistar. Poco hablador y bastante serio, el de Trebujena, con permiso de la buena actuación de otro joven como el murciano Rubén Fernández, ha reavivado el optimismo sobre el futuro inminente del ciclismo español.

Lobato completó en 2014 72 días de competición en los que sumó más de 10.950 kilómetros

¿Con Lobato estamos realmente ante un sprinter? "Sprinter puro no soy, pero se me dan muy bien las llegadas que pican hacia arriba o que son más selectivas", adelanta a 20minutos un Lobato que ha hecho las delicias de las redes sociales, con montajes en los que juegan con su apellido y el superhéroe de la Marvel Lobezno, y de los medios, con loas y comparativas frecuentes con el ya retirado Óscar Freire. "Compararme con Freire es muy difícil. No soy él. Simplemente me gustan este tipo de carreras y espero poder estar delante en todas", aporta un chaval de 26 años que en 2014 completó 72 días de competición en los que sumó más de 10.950 kilómetros.

Sin mentar su nombre en concreto durante la presentación, el mánager Eusebio Unzué fijó en la puesta de largo del equipo que el objetivo para 2015, uno de ellos, era ganar uno de los "cinco monumentos" (las más ilustres pruebas de un día), una opción siempre permanente con Alejandro Valverde (doble ganador de la Lieja-Bastoña-Lieja, normalmente con buenas actuaciones en la cita belga y el curso pasado también en el Giro de Lombardía) pero que en 2015 no puede esquivar al corredor andaluz.

Y es que Lobato rozó el podio en la pasada Milán-Sanremo, prueba en la que competía por primera vez y finalizó cuarto. "Yo iba a conocerla, sabía que estaba bien, pero no creía que al final fuera a estar tan adelante", confiesa. En 2015, el factor sorpresa ya no existe y Lobato lo asume con ganas y ambición: "La Sanremo es el principal objetivo del año, estoy entrenándome para ello y yo creo que llegaré bastante bien".

¿Cómo se entrena una cita de casi 300 kilómetros ? "Yo creo que lo más importante es la normalidad, se prepara con tranquilidad,  no hago ninguna locura de hacer ocho horas de bicicleta. Solamente lo normal". ¿Y qué es lo que más te llama de esta carrera? "El ambiente y el poder llegar a Sanremo es lo que más me gusta". Lobato, que tras competir en Australia afrontará el Tour de Dubai, la Clásica de Almería y la Vuelta a Andalucía, comenzará posteriormente un periplo por clásicas y pruebas de un día. "Luego después haré el GP Nobili, la Sanremo, la Gante-Wevelgem y el Tour de Flandes", un calendario similiar al del curso pasado, cuando acabó afrontando doce pruebas de un día.

En Flandes, como en la París-Roubaix, partió pero no acabó. Debutaba sobre sus empedrados y sacó muchas conclusiones. "Me gusta el pavé", admite; "el año pasado no tuve mucha suerte en Flandes. Me encontré bien en los tramos decisivos, pero luego al final acabé muy apajarao. Es una carrera difícil y yo voy a aprender. Pero espero poder estar delante en un par de años". Sobre las tradicionales carencias clasicómanas de España aporta: "Hemos tenido muchos y muy buenos corredores idóneos para las grandes vueltas y por eso se han olvidado un poco". ¿Y si hubo buenos mimbres y no se les dio confianza? "Es una cultura diferente", concluye.