Los jóvenes aragoneses lo tienen cada vez más difícil para emanciparse y acceder a una vivienda en propiedad. Un joven que quiera comprar una casa ya tiene que dedicar el 63,2% de su salario al pago de la hipoteca, cuando hace un año este porcentaje era del 50,91%. Según los datos del Observatorio de Vivienda Joven, el esfuerzo para pagar un piso ha crecido un 23% en un año.

Por provincias, los jóvenes de Zaragoza son los que salen peor parados: tienen que dedicar el 68,3% de sus ingresos al pago de una vivienda, frente al 54,7% de los oscenses y el 34,4% de los turolenses.

Los jóvenes de 18 a 24 años son los que afrontan un mayor esfuerzo a la hora de acceder a un piso en propiedad. Ya tienen que dedicar el 85,6% de sus ingresos a la hipoteca. Según estos porcentajes, un joven de Aragón que quiera vivir solo puede aspirar a un piso de 47 metros cuadrados y a una vivienda que valga como mucho 87.625 euros.

Vivir en pareja, la clave

Afrontar los gastos en pareja es, así, la única alternativa que les queda a los jóvenes para emanciparse y comprar una vivienda. Un hogar joven emplea el 40,4% de sus ingresos en el pago de la hipoteca, un 31,5% más que hace un año.

En este caso, los jóvenes pueden aspirar a adquirir un piso de hasta 74 metros cuadrados. En la comunidad aragonesa hay 298.703 jóvenes de 18 a 34 años. Solamente el 45,8% de ellos se han emancipado del hogar paternal y viven por su cuenta.

Ellas lo tienen aún más difícil

Las mujeres de 18 a 34 años de la comunidad aragonesa tienen aún más dificultades que los hombres para acceder a una vivienda en propiedad. Tienen que dedicar de media el 71,1% de sus ingresos a la compra de un piso, frente al 58,3% de los hombres.  La principal razón se encuentra en la diferencia de salarios (ellas siguen cobrando menos a pesar de realizar las mismas tareas) y en el tipo de contratos, que en el caso de la mujer aún es en muchos casos precario.