José Mourinho
El portugués José Mourinho, en su época de entrenador del Chelsea. ARCHIVO

La salida de José Mourinho del Real Madrid después de tres temporadas tiene mucho en común con sus despedidas de sus anteriores equipos, el Chelsea inglés y el Inter de Milán italiano. En ambos casos vivió experiencias que, años después, ha vuelto a repetir.

El entrenador de Setúbal llegó al Chelsea en junio de 2004, avalado por su éxito como entrenador del Oporto, que semanas antes había ganado la Liga de Campeones. El magnate ruso Roman Abramovich, propietario del club londinense, lo convirtió en uno de los entrenadores mejor pagados del mundo, con un salario inicial de 4,2 millones de libras, que en un año se aumentó a 5,2 millones. Los éxitos no tardaron en llegar. En su primer año en el Chelsea, Mourinho llevó a los londinenses a ganar la Premier League y la Copa de la Liga. Al año siguiente, repitió éxito en la Premier, aunque sin embargo, en Europa el equipo no terminaba de alcanzar las finales.

El fichaje de Andrei Shevchenko fue el primer encontranzo entre Mourinho y Abramovich

El primer momento delicado que vivió Mourinho en Inglaterra fue en el verano de 2006. El culpable fue el delantero ucraniano Andrei Shevchenko. El delantero llegó procedente del Milan como una apuesta personal de Abramovich, sin el consentimiento del técnico portugués, por un precio de 31 millones de libras. Mourinho no contó con el ucraniano como hubiera deseado el dueño del club y pasó mucho tiempo en el banquillo, en detrimento del marfileño Didier Drogba.

La brecha entre Abramovich y Mourinho se abrió aún más cuando en julio de 2007, el ruso fichó a un amigo personal y hasta ese momento director técnico del Portsmouth, el israelí Avram Grant, en calidad de director deportivo. Mourinho se mostró en contra de esta contratación y la cosa empeoró cuando a Grant se le concedió un asiento en el consejo del club.

Estas decisiones de Abramovich, que según la BBC fueron consideradas por Mourinho como "injerencias", fueron las que terminaron de dinamitar la relación del portugués con su jefe. La cuerda se rompió definitivamente el 20 de septiembre de 2007, cuando Abramovich se reunió de urgencia con Peter Kenyon, presidente ejecutivo y otros dos altos directivos del club para tratar la marcha de Mourinho, que fue anunciada oficialmente como "de mutuo acuerdo". La prensa inglesa reveló entonces que antes de producirse la noticia oficial, Mourinho comunicó por mensaje de texto a algunos pesos pesados del vestuario blue, como el capitán John Terry, su marcha del equipo. Avram Grant se hizo cargo del banquillo.

Mourinho dejaba el Chelsea como el entrenador más laureado de la historia del club, con dos Ligas, una FA Cup, dos Copas de la Liga y una Community Shield.

En Italia

Casi un año después de su salida del Chelsea, en junio de 2008, José Mourinho fue designado entrenador del Inter de Milán, en sustitución de Roberto Mancini. En su primera temporada en el equipo nerazzurro, Mourinho logró un título de Liga y una Supercopa de Italia, aunque en Champions cayó en octavos de final.

El año siguiente fue el de su consagración, con Liga, Copa y Liga de Campeones. Durante estas dos temporadas en Italia, Mourinho recolectó numerosas polémicas con prensa y entrenadores rivales (como Ancelotti, Spalletti o Ranieri), pero se ganó el cariño de los aficionados y, sobre todo, de los jugadores del Inter.

Mourinho abrazó, bañado en lágrimas, a Marco Materazzi tras su último partido en el Inter

El 22 de mayo de 2010, el Inter ganaba su tercera Copa de Europa. Poco después de alzar el trofeo, el capitán interista Javier Zanetti declaraba ante los micrófonos de Sky Italia que les dejaba un gran hombre y un gran entrenador. En efecto, al día siguiente de la final de la Champions, Mourinho anunciaba que se marchaba del Inter diciendo que quería ser "el primer entrenador que gana la Champions con tres equipos diferentes". Apenas una semana después, se anunciaba el acuerdo entre el Inter de Milán y el Real Madrid para la incorporación de Mourinho como técnico blanco.

La mejor imagen que resume su salida fue el abrazo que se dieron Mourinho y el central del Inter Marco Materazzi, en una de las puertas del Bernabéu, con el portugués bañado en lágrimas. El portugués abandonó el estadio en el coche de Florentino Pérez.

Su balance en el Inter fue de cinco títulos: dos Scudettos, una Coppa de Italia, una Supercoppa de Italia y una Liga de Campeones.