Después de la gran victoria de Sergio García en Singapur, el jugador vasco logró su segundo éxito en el 'tour' estadounidense tras batir al americano Andrew Landry, con el que terminó empatado a 22 por debajo del par y con el que vivió un largo desempate que no se decidió hasta el cuarto hoyo.

Rahm firmó una sólida jornada final, que iniciaba a dos golpes de la cabeza, para entregar una tarjeta de 67 golpes, cinco por debajo del par y con cinco 'birdies' (hoyos 4, 7, 10, 13 y 14) y ningún error, y tuvo que irse a un 'playoff' con el jugador local que hizo 68 (-4).

En el desempate, ambos tuvieron opciones en cada uno de los hoyos que disputaron, pero finalmente el español consiguió el 'birdie' que le permitió hacerse con el trofeo y colocarse segundo del mundo tras el estadounidense Dustin Johnson.

"Me gustaría ganar un torneo en el PGA Tour a la antigua usanza y no estresarme en los últimos hoyos. Pero, para ser sincero, no podría haber soñado con una mejor manera de hacerlo. Torneos como este construyen carácter", expresó Rahm, de 23 años.

El vizcaíno reconoció que Landry jugó "de forma excepcional" en el desempate. Golpear justo después y hacerlo en el 'fairway' y el 'green' tras hacerlo yo es realmente difícil de hacer La presión recayó sobre él el 80 por ciento del tiempo", admitió.

"No quería volver al día siguiente y jugar. Después de que Andrew diese su golpe, tenía un buen ángulo y una buena situación el 'rough', así que decidí apuntar y esperar que pasase lo mejor", sentenció sobre su golpe ganador.