Mascherano y Obi Mikel
Javier Mascherano y John Obi Mikel, durante el Argentina-Nigeria del Mundial de Rusia 2018. EFE

El futbolista nigeriano John Obi Mikel, actualmente en el Middlesbrough, ha explicado cómo se sintió durante el secuestro de su padre, que tuvo lugar el pasado verano mientras él se encontraba jugando el Mundial de Rusia 2018.

"Pensaba que iba a perder a mi padre, pensé que iba a ser asesinado por las exigencias que hicieron [los secuestradores]. Durante el partido [contra Argentina] pensé que después del pitido final, probablemente descubriría que mi padre estaba muerto. Me partió el corazón, sabía que iba a ser traumático para mi padre. No dije nada porque era el capitán de equipo y tenía que liderar el equipo. Era mi responsabilidad y no iba a decir que no podía jugar. Tampoco podía contarlo y afectar a todo el equipo con el tema", ha dicho en la BBC.

El 26 de junio, Obi Mikel recibió una inesperada llamada cuando estaba en al autobús camino del Krestovsky Stadium de San Petersburgo, donde su selección, Nigeria, disputaba el último partido de la fase de grupos del Mundial. Le dijeron que matarían en el acto a su padre si informaba a las autoridades o se lo contaba a alguien. Obi Mikel obedeció las órdenes del secuestrador. No dijo nada al resto de la expedición y decidió jugar el partido, en el que Nigeria se clasificó para octavos de final.

No era el primer secuestro

"Es la vida, ahora soy una persona más fuerte, puedo mirar muchas cosas y decir que no me van a afectar porque ya pasé por peor. Solo espero que no vuelva a suceder y mi padre pueda disfrutar del resto de su vida paz", dice el jugador.

Su padre ya había sufrido un secuestro en 2011. Algunos medios afirman que esta vez se pagaron 25.000 euros por el rescate.