Joan Pahisa
Joan Pahisa ha sido campeón del mundo de pingpong y bádminton en los campeonatos de personas de talla baja de Míchigan (EE UU). HUGO FERNANDEZ

Alturas. Muros. Odiseas. Pagar un billete, superar un peaje, aparcar en un parking, una escalera... Tierra de trincheras no hecha para pequeños. Fronteras creciendo a tu alrededor en un diseño ignorante... Un mundo raro. Una batalla en la que sobrevives con estrategia y tenacidad. "Yo he tenido que desarrollar la imaginación acostumbrado a todas estas situaciones surrealistas", explica Joan Pahisa, vecino de Sant Cugat del Vallés (Barcelona), un metro de altura, 30 kilos, 28 años.

Has aprendido que el insulto y la mofa son como los buitres que te aguardan en muchas esquinas Inteligente, vivaz, carismático. Voluntad ciclópea. Felicidad expansiva. Campeón mundial de tenis de mesa y bád- minton. Múltiples medallas en competiciones de deportistas con discapacidad. Escritor. Orador. Ingeniero informático. Cursando un doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor. Políglota. Un hombre del Renacimiento.

"A la gente le cuesta ponerse en la piel del otro", asegura. Hagamos el ejercicio. Atrévete. Puedes ser Joan durante unos minutos. Vamos a reducirnos para agrandarnos. "Un viaje de mil millas comienza con un paso", reza un viejo refrán taoísta.

Joan Pahisa

Te encuentras en un mundo a ras de suelo. Desde pequeño has asumido que no vas a crecer. No quieres cambiar. Quieres que los demás lo hagan. Has aprendido que el insulto y la mofa son como los buitres que te aguardan en muchas esquinas. Súmale a esto una cartografía en la que no responden a tu presencia ni los sensores electrónicos.

Es invierno. Acabas de quedarte atrapado entre las puertas automáticas de la estación de tren. Nadie te puede ayudar. Las cámaras no te detectan. Debes cruzar los muros. Miden dos metros. Hace frío. Cuestión de supervivencia. Estás tranquilo. No llamas a la Policía.

Al principio te hacen jugar con niños de 8 años Lanzas tus cosas al otro lado. Te quitas los zapatos para agarrarte mejor. Si hubiera habido alguna persona allí delante, nunca te habrían dejado saltar esa valla. Tus huesos son demasiado frágiles. Pero si hubieras hecho todo lo que te recomendaron no tendrías nada.

En el banco usas la muleta para marcar el PIN. No eres ingenuo, no le dejarás tu tarjeta al primero que pase. No te gustan las discotecas, una maraña de piernas. Pensar de adelante hacia atrás. Escoge tu mejor jugada. Puedes ganar.

Amas el baloncesto. Juegas por diversión al juego de los gigantes. No importan las locuras. No hay nada contradictorio en tu altura. Aprendes que puedes tirar de espaldas, así haces palanca.

Un hombre del Renacimiento

Tus miedos y tus límites, son tuyos, no provienen del entorno. Si se ríen de ti, respondes rápido. Pronto ellos también aprenden. Nunca te quedas cruzado de brazos. Nadie se ríe de una persona en silla de ruedas. Pero la imagen del bufón, el bombero torero, el enano de feria te persigue. Es su problema, no el tuyo. Los saludas, sonríes. Decides ser campeón en tenis mesa. Es un deporte estratégico. Y no tienes que correr demasiado. Aquí sí puedes competir.

Al principio te hacen jugar con niños de 8 años. Pronto desarrollas un juego rápido, extraño, mágico, lleno de efectos. No puedes pelear solo en el plano físico. Lo exterior no debe ser determinante. Aprendes de tu adversario.

Si te sacan pelotas cortas en un abuso de posición, conviertes la energía negativa Él tiene sus límites bajo ese disfraz de hombre normal. La estrategia. La estrategia derrota al gigante de barro. Haces de tu rabia un don. Si te sacan pelotas cortas en un abuso de posición, conviertes la energía negativa. Canalizas. Golpeas. Consigues ser campeón del mundo en ping-pong y bádminton en los campeonatos de personas de talla baja de Michigan (EE UU).

Juegas también en otros lugares contra jugadores que se creen más grandes. A mayor velocidad peor lo tienen. Devuelves la pelota de espaldas. Nadie lo espera. Eres el jugador federado más bajito.

Te gusta viajar. Sabes que muchos de tus compañeros acaban recluidos por la crueldad ambiental. No quieres eso para ti ni para nadie. Haces un máster en Lingüística Computacional en Portugal y Francia. Acabas hablando cinco idiomas. Desarrollas una aplicación para ayudar a que personas con parálisis cerebral puedan comunicarse. Y aun así, cuando caminas por la calle, tambaleándote como un sabueso que sigue los rastros de su voluntad, te señalan. Los gigantes se sienten mejor así. No es su culpa, es la ignorancia. También sienten miedo.

Joan Pahisa

Conseguir que los demás se pongan en la piel del otro. Ese es tu reto. Cuidas tu expresión. Tienes que comunicar. Empiezas a dar charlas motivacionales. Tanto en empresas como en escuelas o en clubes deportivos. Lo importante es la diversidad. Repítelo. Desarrollar los puntos fuertes que tiene cada uno. Úsalos. Están ahí. Visualiza. Uno, dos, tres... cinco golpes. La realidad está llena de ramificaciones.

Habla, exprésate. La gente no puede entenderte si no lo haces. Cuesta al principio. Es como en la adolescencia, que quieres ser otro. ¿Para qué? Si superas tus propios límites, la parte más difícil estará hecha.

Muchas personas con tu mismo conflicto acaban siendo introvertidos En tus charlas, empiezas haciendo una broma sobre tu altura, para romper el hielo prehistórico. Eres bajito, sí. Es evidente. Ahora empecemos a hablar de lo importante.

Dejaste la carrera de Periodismo por ochenta malditos escalones. Pero tampoco es lo importante. La barreras humanas son otra cosa. Solo ven en ti limitaciones. Se equivocan. Que nunca te aparquen...

No es justo. Los altos te exigirán ser el mejor. Te ha tocado soportar más prejuicios que cualquiera. Pero tu lucha te hará único. Es la cultura la que está enferma, no tú. Has viajado por un montón de países y está en todas partes. Pero eres dueño de tus pasos...

Le gustaría ser un gran escritor

Ya no te escondes detrás de los coches. No tienes miedo porque te has enfrentado a ello. Le has dado la vuelta. Cuando te enfades, concentrarte...

Conseguiste actuar en el Liceo de Barcelona, en una ópera. Has sido el protagonista de un documental llamado Glance Up. Te gusta ayudar a la gente. Muchas personas con tu mismo conflicto acaban siendo introvertidos. Pero sabes que el miedo te indica las cosas que son importantes para ti. Crees que el sentido de humor es fundamental. Siempre has escrito. Quieres que todo el mundo sepa que se puede ser feliz en todas las sagradas formas de la biología.

Te gustaría ser un gran escritor. Pero te falta tiempo. Tienes entre manos una novela policíaca. Demasiadas cosas, hombre del Renacimiento. Toca relajarse. Sales al jardín. Señalas a Albireo. La doble estrella escondida. El Pico del Cisne, que solo aparece en verano.

Te encanta la astronomía y la astrofísica. Incluso empezaste a estudiar Física. Desde la distancia, parece pequeña, ínfima, pero si pudiéramos viajar hasta ella sabríamos que es nuclear, radiante, incombustible... Antes eras reservado. Ya no. Forma parte de ti. Así la gente te entiende mejor. Ser polifacético te da una visión más amplia. Superas lo superfluo, qué más da cómo es la carcasa.

Miras hacia arriba: "No sigáis vuestras rutinas. Conoced a personas diferentes. Tomaos tiempo. Salid de vuestra zona de confort y de los prejuicios que os ciegan", dices. Y ahora tú, que has sido Joan por estos minutos, ¿qué crees? Dime tú qué es ser pequeño. Todo comienza con un pequeño paso...