Real Madrid - Sevilla
James Rodríguez celebra su gol en el Real Madrid - Sevilla. ALBERTO MARTÍN / EFE

Las oficinas del Santiago Bernabéu siguen a pleno rendimiento, y después de una semana de presentaciones y llegadas, ahora le toca el turno a las salidas. El primero en dejar el equipo ha sido James Rodríguez, que pone rumbo a Múnich para reencontrarse con Carlo Ancelotti, el entrenador que le sacó su mejor rendimiento.

No ha sido una venta, sino una cesión. El alto precio que pide el Real Madrid por el jugador colombiano ha hecho que ambos equipos encuentren una solución intermedia. Jugará en el campeón alemán durante dos temporadas y, al finalizar, el Bayern tendrá una opción de compra sobre el jugador.

James ha dejado en el Real Madrid un sabor agridulce. Llegó como una gran estrella después de ser una de las figuras del Mundial de 2014, y el club blanco pagó una millonada (unos 80 kilos) para que ocupara el sitio de Ángel di María, que acababa de forzar su salida del equipo.

En su primer año, dio muestras de su gran calidad, aunque con cierta irregularidad. Dejó claro que tiene una de las mejores zurdas del mundo, y firmó unos números más que interesantes (17 goles y 17 asistencias). Sin embargo, no fue un buen año para los blancos, que dejaron escapar la Liga, cayeron en semifinales de la Champions y vieron como su gran rival, el Barça, lograba el triplete al final de la temporada.

La llegada de Benítez la siguiente campaña fue el inicio de su declive. El preparador español no confió en él y la desidia pareció apoderarse del colombiano entre acusaciones de baja forma física. "Me jode que digan que estoy gordo", llegó a decir James en enero de 2016. Pasó de titular indiscutible a habitual del banquillo.

El cambio de entrenador a mitad de temporada no cambió su estatus. Para Zidane, la BBC (Benzema, Bale, Cristiano) era absolutamente innegociable, y por detrás le cerraban el paso Casemiro, Kroos, Modric en el ‘11’ e Isco como primera opción desde el banquillo.

En esta pasada campaña, nada cambió para James. Las rotaciones de Zizou le dieron minutos en Liga, competición en la que tuvo un papel importante en el equipo, pero siempre como un miembro de la segunda unidad junto a suplentes habituales como Morata, Asensio, Kovacic o Lucas Vázquez. A la hora de la verdad, en los partidos grandes, siempre ocupó un puesto en el banquillo y en la gran mayoría de ellos no jugó ni un minuto.

La llegada de otro centrocampista ofensivo como Dani Ceballos comprometía aún más su situación en el equipo, su salida era más que evidente. Solo faltaba encontrar el comprador, y este ha sido el Bayern. Junto a Ancelotti, el técnico con el que mejor se ha sentido en el equipo blanco, el colombiano espera recuperar el papel de estrella que ha perdido y volver a sentirse importante. Y mañana cumple 26 años, tiene todo el tiempo del mundo por delante.