El waterpolista español de origen cubano, Iván Pérez sufrió la semana pasada el ataque caníbal de un rival durante el partido que enfrentó a su equipo, el Barceloneta, contra el Nápoles.

Pérez todavía conserva la cicatriz en su nariz y recuerda con amargura aquel incidente. "Ahora tengo la nariz mucho mejor, pero todavía tengo el agujero".

El internacional español relata lo ocurrido: "Ya habíamos tenido algún incidente, pero llegó un momento que me agarró y cuando me giré me enganchó la nariz. Tuve que soltarle un puñetazo, aunque me costó la expulsión. El árbitro también vio lo que hizo él, porque sangré bastante".

El caníbal en cuestión fue Fabrizio Buonocuore y los mordiscos en el waterpolo italiano parece que se están poniendo de moda. "Sus equipos no se comen un rosco y tienen que buscar otras maneras de frenar a los rivales. Esto tiene que acabarse porque morder a un rival no está permitido en ningún deporte de contacto".