Quaresma
El delantero portugués Ricardo Quaresma celebra tras marcar el 0-1 contra Irán. Esteban Biba / EFE

Portugal se enredó con la correosa Irán, que a punto estuvo de darles un susto más serio que dejarles segundos de grupo. Los de Fernando Santos empataron con los de su ex seleccionador, Carlos Queiroz, gracias a un golazo de Quaresma, que fue clave para su equipo, ya que en los instantes finales Ansarifard marcó un 1-1 que les quitó la primera plaza a los campeones de Europa.

Los iraníes mostraron el mismo guión que ante España. Orden, concierto y sobre todo una idea basada en ahogar las internadas rivales. Eso bloqueó a los de Cristiano Ronaldo, que no sólo se desquició, sino que no tuvo su noche. Lo intentó de todas maneras, incluido de falta, y hasta de córner de cabeza, otra de sus especialidades.

Sin embargo, no fue el capitán, sino el veterano Ricardo Quaresma el que mostró su vieja clase. El jugador del Besiktas cogió un balón en el pico del área y, con un certero disparo con el exterior, lo clavó en el lado derecho del portero iraní, un Beiranvand que dejó claro que podía poner en problemas a jugadores teóricamente más fuertes.

Sin embargo, aparte de Quaresma, el gran protagonista del partido fue el VAR. El colegiado Cáceres tuvo que hacer uso de él hasta tres veces, incluido un penalti que disparó Cristiano Ronaldo y que marró. El jugador del Real Madrid no se lo creía, porque hubiera sido una ocasión clave para irse en el marcador. Perdonar les costó muy caro.

De nuevo VAR mediante, y en unos minutos de prórroga en los que buena parte del interés estaba en el partido de España, una mano en el área hizo que el colegiado pitase el penalti definitivo, que Ansarifard no marró y dio a los de Hierro, de rebote, el primer puesto.