La camiseta con la que jugó el Inter de Milán contra el Fenerbahce
La camiseta con la que jugó el Inter de Milán contra el Fenerbahce (ARCHIVO). ARCHIVO

Barsia Kaska, un abogado turco experto en derecho europeo, ha solicitado que la UEFA imponga una sanción al Inter de Milán por llevar una camiseta que atenta contra el islam. Ocurrió en el partido de Liga de Campeones, que enfrentó al equipo italiano contra el Feberbahce turco, en el estadio de San Siro el pasado 27 de noviembre.

La camiseta del Inter recordaba a los templarios y a las Cruzadas, dicen en Turquía

Kaska, seguidor del Fenerbahce, vio cómo su equipo perdía ese partido por 3-0. Pero más le dolió ver la camiseta que portaba el Inter: una enorme cruz roja sobre fondo blanco.

Su imagen ha dado la vuelta por varios medios turcos, acompañada casi siempre de otra: la de un templario, perteneciente a la orden de los legendarios monjes soldados, fundada poco después de la cruel conquista de Jerusalén (1099), en la primera cruzada y que estaba, según cuenta la leyenda, en posesión nada menos que del Santo Grial.

"Esta cruz me recordó a los días sangrientos del pasado", indica Kaska. Así que Kaska no lo dudó dos veces y, tras ver la derrota, presentó una denuncia ante un juzgado que remitió a los comités disciplinarios de la UEFA y la FIFA, en Suiza, pidiendo la anulación de los tres puntos conseguidos por el Inter por "manifestar de forma explícita la superiodad racista de una religión", según recoge la propia denuncia.

Indignación en Turquía

La similitud entre ambas cruces, la del Inter y la de la orden del Temple, es sin duda llamativa. Tanto, que mereció el editorial "¿Cómo lo permitió la UEFA?", del célebre comentarista Mehmet Y. Yilmaz, un día después de la paliza italiana al Fenerbahce. "¡Los tres goles de este Inter cruzado deberían ser borrados!" fue, por su parte, el titular elegido, categórico donde los haya, por la redacción de deportes del rotativo liberal Radikal.

El comienzo del declive de los templarios, su derrota ante Saladino en 1244, va acompañado del resurgir de un nuevo imperio: el otomano, también formado por abanderados de la fe. De la del islam. Durante los seis siglos posteriores, los otomanos estuvieron casi constantemente en guerra y comercio con los cristianos.