Danny Rose
Danny Rose, jugador de Inglaterra, durante el partido entre su selección y Montenegro. EFE

La selección inglesa se impuso por un contundente 1-5 a Montenegro en el estadio Pod Goricom de Podgorica, en el segundo partido de clasificación para la Euro 2020. Sin embargo, pese a lo abultado del resultado, el partido estuvo marcado por los insultos y cánticos racistas contra los jugadores negros ingleses, especialmente Danny Rose y Callum Hudson-Odoi.

Este caso ha generado una enorme indignación en el fútbol europeo, especialmente en el Reino Unido. El seleccionador Gareth Southgate fue el primero en denunciar lo sucedido, y tras su aviso a la UEFA, esta ha tomado medidas con la apertura de un expediente en el que la Federación de Fútbol de Montenegro tendrá que responder por cinco irregularidades, entre las que destacan comportamiento racista, peleas en las gradas, lanzamiento de objetos y presencia de bengalas. La vista del caso se estudiará el 16 de mayo en Nyon, sede del organismo europeo.

La FA, como no podía ser de otra manera, también ha denunciado lo sucedido. En un comunicado, afirmaban que los cánticos escuchados en Podgorica fueron "aberrantes" e "inaceptables". Pero lo que es peor: es una situación generalizada en muchos estadios. "No son casos aislados en ningún país específico, y pese a los progresos en el fútbol inglés, aún suceden incidentes de discriminación", se lamentan.

La prensa británica está que arde con el asunto. "Sacadlo ya", titula el Sun en su sección de deportes, que piden incluso expulsar a los equipos que cometan este tipo de acciones racistas. "Calladlos y cerradlos", señala el Mirror, que también apunta a los clubes y selecciones que no actúan con dureza contra el racismo. En Star Sport citan palabras de Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA: "No puedo creer que esta gente exista aún".

Pero sin duda una de las quejas más contundentes ha sido la de Raheem Sterling. El futbolista del Manchester City colgó en sus redes sociales una elocuente foto en la que aparece agarrándose las orejas en señal de que les escuchen. "El mejor modo de silenciar a los 'haters' (y sí, me refiero a los racistas)", ha escrito.

La indignación generalizada en Inglaterra es tal que ha trascendido al fútbol. Lewis Hamilton, pentacampeón del mundo de Fórmula 1, ha sido uno de los deportistas británicos que han expresado su malestar por lo sucedido. "Enhorabuena a Inglaterra por su 5-1 contra Montenegro, nos estáis haciendo sentir orgullosos. Lo que enfrentasteis con los cánticos fue lamentable. Completamente inaceptable, no hay sitio para este comportamiento en ningún deporte", escribió en twitter el piloto de Mercedes.