Megan Rapinoe
Megan Rapinoe, capitana de la selección de Estados Unidos de fútbol, tras la final del Mundial de Francia. EFE

En los últimos meses, el auge del deporte femenino ha puesto sobre la mesa el debate de la igualdad salarial. Cada vez más gente consume fútbol femenino y otras disciplinas y, sin embargo, los sueldos de hombres y mujeres están a años luz.

El último en pronunciarse sobre el tema ha sido Frank de Boer, exfutbolista y actual técnico del Atlanta United de la MLS. El ex del Barça opina que es "ridículo" pensar en igualar los sueldos de hombres y mujeres en el fútbol dado que no generan lo mismo en cuanto a derechos y patrocinios.

Una opinión que no es exclusiva del fútbol. También Rafa Nadal ha hablado sin tapujos del tema y se ha mostrado firme en más de una ocasión: se debe ganar en función de lo que se genera.

"Tengo madre y hermana… qué más quiero yo que los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos. En algunos aspectos los hombres ganarán más y en otros las mujeres. Se tiene que ganar más por la calidad de tu trabajo. Todo lo demás es hipocresía", expresó hace unos meses el de Manacor.

Tras la conquista de la Copa del Mundo por parte de la selección de Estados Unidos, su líder, Megan Rapinoe, reclamó la igualdad, algo que ha sido bandera en las celebraciones del trofeo. Hasta Carl Lewis llamó "misógino y racista" a Donald Trump por eludir los asuntos de igualdad en el deporte.

La brecha salarial entre hombres y mujeres golpea a las mujeres negras más fuerte”. Son palabras de Serena Williams, una de las mejores tenistas de la historia. Ella, incluso, aceptó el reto de jugar contra hombres cuando, en una encuesta, uno de cada ocho hombres aseguró poder ganarla un punto. No lo consiguieron.

Sólo Nueva Zelanda supone una excepción en un mundo en el que prima el deporte masculino y en el que el argumento de la repercusión que este supone se erige como principal defensa.

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¿Deben cobrar lo mismo mujeres y hombres futbolistas?