Protestas en Hungría
Miles de personas se congregan, bajo vigilancia judicial, en el centro de Budapesta para protestar contra el Gobierno (Foto: Reuters) Leonhard Foeger/Reuters

Miles de personas volvieron a citarse el viernes frente al majestuoso Parlamento neogótico húngaro para pedir la dimisión del primer ministro socialdemócrata, Ferenc Gyurcsany.

"Podemos servir 500 platos de "gulyás" (una sopa con carne y pimentón) tradicional hasta que se agote la carga" aseguró Kalman Szente, señalando con orgullo una antigua cocina de campaña del Ejército -de hecho, su nombre en húngaro es "cañón de gulyás"- especializada en preparar el plato estrella de la gastronomía local.

Asociaciones de agricultores reparten cada noche comida gratis para mantener en alto el ánimo de los manifestantes
La Asociación de Productores Agrícolas de Hungría reparte cada noche comida gratuita entre los manifestantes para mantener el ánimo en alto a lo largo de las horas de protesta.

"Cuando el gulyás se acaba" en uno de los cuatro tanques de 50 litros que forman el artilugio militar, "comenzamos a cocinar en otro para que nunca falte", aseguró Szente, de la asociación, mientras alguno de los manifestantes se ofrecía voluntario para pelar patatas.

Sexto día consecutivo de protestas

La protesta en la céntrica plaza Kossuth de Budapest, junto al Danubio, tiene cada vez más aspecto de un campamento, al que elviernes se agregaron decenas de váteres químicos desmontables.

Como en toda concentración multitudinaria, algunos han olido la posibilidad de negocio y decenas de puestos de venta despliegan todo tipo de productos: bocadillos, simbología patriótica o libros, todo está permitido menos el alcohol.

Esta particular "ley seca" es una petición especial del comité organizador, que solicitó que no se despachase alcohol en las cercanías de la protesta porque éste podía exaltar los ánimos.

Gyurcsany admitió que había mentido para lograr la reelección
  Sobre el escenario, cuya megafonía mejora cada día el nivel de sonido, se repiten las peticiones de dimisión del gobierno socialdemócrata, atrona la música o se entona alguna canción patriótica.

 Como en los demás días, también se pueden ver banderas relacionadas con grupos ultraderechistas, como la de los "Cruces Flechadas", la insignia del régimen filonazi que se instaló en Hungría en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial.

Esta es la sexta noche consecutiva en que los manifestantes se reúnen ante el Legislativo para exigir la renuncia de Gyurcsány, que admitió en una conversación privada ante la cúpula de su partido haber mentido para ganar las pasadas elecciones parlamentarias de abril.

Los enfrentamientos entre Policía y manifestantes provocaron, en las noches anteriores, un total de 237 heridos y 200 detenidos.