Hristo empieza bien

El triunfo del Celta ante el Depor en Balaídos, donde no ganaba desde hace seis meses, le saca del descenso.
El nuevo entrenador del Celta, Hristo Stoichkov, da instrucciones a sus jugadores. (Manuel Corujo / EFE)
El nuevo entrenador del Celta, Hristo Stoichkov, da instrucciones a sus jugadores. (Manuel Corujo / EFE)
Balaídos: 24.000 espectadores.

Celta Pinto, Ángel, Tamas, Contreras, Placente, Pablo García (Iriney, min 62), Núñez (Jorge, min 75), Canobbio, Gustavo López (Bamogo, min 70), Nené y Baiano.

Deportivo Aouate, Coloccini, Lopo, Andrade, Capdevila, Duscher (Taborda, min 67), Rodríguez, Pablo Álvarez (Estoyanoff, min 60), Iago (Verdú, min 46), Riki, y Adrián.

Goles 1-0 (min 61): Fernando Baiano.

Árbitro Undiano Mallenco (Colegio Navarro). Amonestó a Gustavo López, Pablo García y Contreras por el Celta, y a Coloccini, Duscher y Lopo, por el Depor.

La llegada de Stoichkov como nuevo entrenador del Celta no se quedó en simples fuegos de artificio y el conjunto vigués derrotó ayer al Depor en Balaídos, donde no ganaba desde el pasado 15 de noviembre cuando venció al Valencia (3-2).

El técnico búlgaro dispuso sobre el césped una alineación más ofensiva  que su predecesor, Fernando Vázquez. Con dos delanteros –Nené y Baiano–, el Celta se hizo dueño del balón y su dominio se materializó con un gol de Baiano, pero el árbitro lo anuló porque el balón había salido fuera en el pase de Nené.

Los hombres de Stoichkov continuaron apretando y Contreras pudo abrir el marcador en un córner con un tiro que la defensa coruñesa sacó sobre la línea de gol. Hasta el minuto cuatro de la segunda mitad el Depor no disfrutó de su primera y única ocasión clara de gol: Pinto respondió con una gran estirada al disparo raso de Verdú.

Pasaron los minutos, Stoichkov no echó al equipo para atrás y Baiano marcó con la rodilla tras un remate de Gustavo López. Al final del partido, la afición cantó la Rianxeira y el Celta abandonó los puestos de descenso.

Un entrenador «satisfecho»

Hristo Stoichkov casi no se sentó ayer en el banquillo del Celta. En su estreno como técnico vigués, el búlgaro, más comedido que como futbolista, estuvo todo el partido sobre la línea de banda dando instrucciones y animando a sus jugadores. Al final del encuentro se mostró pletórico: «Estoy contento y satisfecho con los jugadores. No puedo pedir más, aunque un triunfo no garantiza nada. Hay que ir partido a partido».

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