España
España celebra su victoria sobre Montenegro en el Eurobasket. EFE

España y Hungría ya tienen sellados sus pasaportes para los octavos de final del Eurobasket 2017, por lo que su último partido de la primera fase será una transición que servirá para hacer los últimos ajustes.

El equipo español será primero del grupo, sea cual sea el resultado, mientras que los húngaros, después de 48 años sin vencer y casi sin participar en una contienda europea (lo hicieron en 1999) se han ganado, gracias a las victorias contra Chequia y Rumanía, su derecho a seguir.

El seleccionador Sergio Scariolo podrá continuar repartiendo minutos entre todos los jugadores y no sobrecargar a los titulares. El principal objetivo será mantener la forma y seguir creciendo en el juego colectivo.

El partido contra Croacia ha servido para saber que se está en el buen camino, pero que hay que seguir trabajando en algunos aspectos. Croacia colapsó la zona y dejó sin espacios a los pívots españoles, un dato que tendrá que ser tenido en cuenta porque otros equipos también intentarán utilizar esta táctica.

Scariolo podrá continuar repartiendo minutos entre todos los jugadores

Aunque el nivel de Hungría no es comparable con el de las grandes selecciones europeas, su juego en bloque servirá para que el equipo español tenga una buena sesión de trabajo antes de viajar el viernes a Estambul y de jugar los octavos de final el próximo domingo.

Con todos los jugadores en buenas condiciones generales, la única duda sigue residiendo en el estado de Álex Abrines, levemente lesionado en el primer partido en un tobillo, que no ha vuelto a comparecer sobre la pista.