Juan Carlos Higuero
Juan Carlos Higuero mira el marcador de tiempos. (EFE) EFE

Juan Carlos Higuero volvía a una final de los Juegos Olímpicos de la carrera de 1.500 metros, después de ocho años. Ya estuvo en en la de Sidney 2000 y cayó en seminales de Atenas 2004, pero esta vez, el atleta de Aranda del Duero, al que se conoce con el apodo de El León, estaba confiado e iba a por medalla. Sin embargo, pagó su mala colocación y sólo pudo ser quinto.

Los primeros metros de la final dejaron claro que iba a ser muy difícil tocar metal. Higuero salió por el exterior de la cuerda y en las dos primeras vueltas pasó por meta penúltimo, con mucho tráfico por delante. El ritmo marcado por el keniata Kiprop fue rapidísimo, a ritmo de mitin, y el burgalés seguía sin avanzar posiciones.

En la recta final, a falta de 200 metros, Higuero apretó los dientes a la espera de que fueran cayendo sus rivales. Algunos lo hicieron, pero no fueron los suficientes para colgarse medalla. Ramzi cruzó la meta en primer lugar, con un tiempo de 3.32:94; segundo fue Kiprop; y tercero, el neozelandés Nicholas Willis. Higuero, acabó quinto.

"No he recogido sufientes cadáveres"

Al finalizar la carrera, Juan Carlos Higuero reconoció que "ha habido mucha leña en la carrera. Me he fiado, he recibido muchos codazos y no he podido adelantar por el exterior. He ido a recoger cadáveres, pero no han sido suficientes".

La clave fue "no haber gastado más energía". En el paso por el kilómetro "debí haberme ido arriba, con los de cabeza. Quizá eso me hubiera llevado a los metales". Y detalló: "Confiaba en mis últimos 330 metros. Pensaba que podía estar ahí, al final". Pero no pudo ser.

Se va contento y "feliz, la verdad, pero ser quinto me sabe a poco porque iba a por medalla". Ya sólo piensa en que puede mejorar e intentarlo en Londres, dentro de cuatro años.

Nicholas Willis, el neozelandés, quedó tercero, y le arrebató la opción de podio. "Que te gane un blanco en un 1.500 en una competición de este nivel no te gusta nada", dijo.