La belga Justine Henin, principal favorita de Roland Garros, salta hoy a la pista central para pelear por su cuarto título en París contra la revelación del torneo, la serbia Ana Ivanovic, pero también contra la historia.

Henin, la más sólida de las tenistas durante la quincena parisiense, puede convertirse en la primera mujer que encadena tres títulos consecutivos desde que lo hiciera la yugoslava Monica Seles a principios de los 90.

Sé que juego ante la mejor, pero sé que tendré opciones" (Ana Ivanovic)

Además, la belga que domina la tierra batida en las últimas temporadas, afronta el reto de conquistar el trofeo Suzanne Lenglen como cabeza de serie número uno, algo que nadie ha logrado desde la alemana Steffi Graf en 1996.

La jugadora de Lieja, de 25 años, lo tiene todo a su favor para romper estas marcas y levantar su cuarto trofeo. Llega a la final sin haber cedido un set en todo el torneo y siempre que ha alcanzado el último escalón del Grand Slam de tierra batida ha sido para levantar la copa.

Sin técnico

La serbia, por su parte, ha trabajado para hacer de la tierra batida una de sus superficies predilectas, pese a que sus 183 centímetros no le facilitan una libertad de movimientos adecuada a ese terreno.

Atípica fuera de la pista, donde no tiene un entrenador propio para disponer de libertad de movimientos, la serbia no podrá contar con los consejos del técnico que le ha asesorado en los últimos meses, Sven Groeneveld, porque trabaja para una marca deportiva que también viste a Henin.

De su mano ha ganado 18 partidos sobre tierra batida esta temporada, doce de ellos consecutivos.

Un pequeño problema físico le evitó viajar al torneo de Roma, por lo que llegó a Roland Garros con un suplemento de frescura física.

Ivanovic está decidida a dar la sorpresa en el torneo y situarse a la cabeza de la revolución serbia que ha estallado en este Roland Garros.

"Sé que juego ante la mejor, pero sé que tendré opciones. Mi trabajo consiste en aprovecharlas", afirma la serbia.

Sharapova y Jankovic, respectivamente, fueron sus víctimas en semifinales.