Héctor Bellerín
Héctor Bellerín, jugador del Arsenal, es un apasionado de la moda y sigue las últimas tendencias. Twitter @HectorBellerin

Héctor Bellerín es un apasionado de la moda. Por eso, es habitual que comparta en sus redes sociales imágenes suyas en las que viste modelos que, para el resto de los mortales, son demasiado atrevidos.

Este tipo de situaciones ha pasado de ser una anécdota de la vida personal del futbolista a un auténtico problema para él. El lateral español ha confesado en una entrevista a The Times que vestir diferente y ser de un carácter nada sobrio le ha hecho sufrir un auténtico acoso por parte de un sector de los fans del Arsenal, su club.

"Algunos aficionados son muy ofensivos. La mayor parte de los insultos me llegan online, pero otros se escuchan en el estadio. Me llaman 'lesbiana' porque llevo el pelo largo y después siguen con otros muchos insultos homófobos. Cuando juego mal, la situación se vuelve insostenible", se lamenta Bellerín. "Ya me he acostumbrado, pero puede hacer daño. Cada cierto tiempo te lleva a meterte en líos. El problema es que los aficionados tienen una idea de cómo un futbolista debe vestirse, cómo debe comportarse y cómo debe hablar", denuncia el ex del Barcelona, que advierte que "si te comportas de forma distinta, te conviertes en una diana".

Esta situación ha traspasado los límites. Bellerín, que incluso cerró durante un tiempo sus cuentas en redes sociales por los insultos, advierte que la homofobia que hay en el fútbol hace imposible que un jugador se atreva a dar el paso de salir del armario. "Cuando sucedió en el rugby, los fans respetaron su decisión. Pero en el fútbol la cultura es diferente. Revelar que uno es homosexual puede ser muy desagradable, especialmente para los jugadores de un equipo rival", señala Bellerín.

La personalidad de Bellerín también resulta inspiradora para muchos. Incluso un artista le ha regalado un curioso retrato, por el cual tuvo que responder el propio defensa del Arsenal ya que le acusaron de haberlo comprado para alimentar su ego.