Héctor Barberá
Héctor Barberá, con el Orelac Racing Team de Superbikes. Orelac Racing Team

El robo de la moto de Héctor Barberá en el Motorland de Aragón sigue siendo todo un misterio. La máquina no aparece y el cruce de acusaciones en todos las direcciones es constante. El piloto ha hablado al respecto de lo sucedido en 'Teledeporte' y, sin decirlo directamente, apunta a Imre Toth, jefe del equipo.

"El mismo domingo hablamos. Vi unas declaraciones sobre que si a las dos de la mañana le habíamos mandado un 'whatsapp'. Él sabía a las 7 de la tarde que no íbamos a poder correr. A las 8:30-9:00, mi equipo técnico y yo nos fuimos a cenar sabiendo que no podríamos correr porque no habíamos encontrado un motor. Es más, el telemétrico se quería ir y le convencimos para que se quedase", relata Barberá, que a continuación lanza la acusación.

"Ellos durmieron en el camión y a la mañana siguiente no estaba la moto. ¿Qué más pruebas puede haber? A los mecánicos los acusa, pero no los denuncia tampoco. Los mecánicos duermen en el camión. Es tan surrealista todo que es mejor... Nosotros tenemos la conciencia limpia; él sabrá cómo la tiene", deja caer.

Barberá ha encontrado acomodo en Kawasaki, al menos de manera temporal. Este fin de semana correrá en Assen en la categoría reina del campeonato de Superbikes, y aunque dice que ha pasado página, no oculta su malestar por lo vivido. "La gente está poniendo el corazón, nunca mejor dicho porque los mecánicos, yo estaba claro que no tenía un sueldo y no iba a cobrar, pero los mecánicos tienen que llevar a casa dinero. Estaban por mí, porque no habían cobrado ninguna carrera. Lo estaban haciendo porque pensábamos que podíamos conseguir algo, estábamos totalmente engañados. 'Ahora viene el dinero, ahora viene. Y ahora vienen las piezas, el motor'. Y nunca llegó nada. Surrealista, pero prefiero pasar página", dice.

La situación de los mecánicos es peor que la suya. Él sigue trabajando, pero no todos lo han logrado de momento. "Cada mecánico se llevó un chasco. Uno, Oriol, ya ha encontrado trabajo; otro, Paco, está en casa, derrotado, aún no se cree que le esté pasando esto", relata.