Antoine Griezmann
Antoine Griezmann, en el banquillo del Atlético de Madrid. EFE

Antoine Griezmann ha protagonizado uno de los culebrones del verano. De hecho, pese a que firmó con el Barcelona y ya trabaja a las órdenes de Ernesto Valverde, la protesta del Atlético de Madrid por la ‘escasa’ cantidad del traspaso hace que el caso siga abierto.

En cualquier caso, el francés ha vivido con nerviosismo el largo proceso que comenzó cuando anunció que iba a dejar el Atlético y que terminó con una llamada que le emocionó.

Se trata de la llamada que Griezmann hizo a su padre tras recibir la confirmación de que era nuevo jugador culé: “Llamé a mi padre y empecé a llorar de felicidad porque ya estaba, ya se había acabado todo. Estaba con mis amigos, con mi mujer, con mis niños y fue un momento increíble”, reconoce en entrevista a Marca.

El atacante galo se encuentra emocionado ante el reto que supone jugar en el Barcelona, donde “jugadores, cuerpo técnico y médicos me han recibido muy bien”.

Griezmann es consciente de que le tocará escuchar música de viento cuando regrese al Wanda Metropolitano, aunque lo asume como “parte del fútbol”.

"Sé que habrá una pitada. Es parte del fútbol: me han querido mucho y cuando alguien se va, puede doler. Es como en la Real: mi primera visita no fue fácil, pero yo siempre tendré a la Real y al Atleti en mi corazón porque me han dado muchísimo”, sentenció.

El francés será una de las principales atracciones del conjunto blaugrana en su gira asiática de pretemporada, que arranca en Japón y para la que Valverde ha citado a 26 jugadores.