Kimi Räikkönen
Kimi Räikkönen, durante el GP de Estados Unidos. EFE

Kimi Räikkönen consiguió una memorable victoria en Fórmula 1 al imponerse en un frenético GP de Estados Unidos a Max Verstappen y a Lewis Hamilton. El finlandés dio la campanada merced a una enorme salida, en la que superó a Hamilton, y a una estrategia en la que esta vez Ferrari dio con la clave. Desde el GP de Australia de 2013, hace 113 carreras, no se subía a lo más alto.

Todo empezó con una caótica primera vuelta. Fernando Alonso abandonó por un golpe de Lance Stroll, mientras el propio Vettel se tocaba con Ricciardo. El consecuente trompo le mandó atrás, pero en cuanto el de Red Bull abandonó un poco después, el coche de seguridad virtual hizo que todo cambiaese.

Y es que el estratega de Ferrari, el español Iñaki Rueda, dio con la tecla en esta prueba. Ordenó a Räikkönen que siguiese en pista, mientras Hamilton se metía a montar neumáticos blandos. Fue un momento crítico, ya que a la postre esto obligó al líder del campeonato a parar por segunda vez.

Una vez lo hizo el británico, después de liderar durante buena parte de la carrera, vio cómo se le resbalaba el alirón entre los dedos. La intensa lucha que tuvo con Räikkönen hizo que sus neumáticos quedasen destrozados, obligándole a esa segunda parada que a la postre le hizo salir cuarto en el último tercio de la prueba. Mientras, Vettel se quedaba atascado en quinta posición, a la espera de lo que ocurriese al final.

En unas frenéticas 10 vueltas finales, Hamilton empezó una enorme persecución sobre Verstappen, que salió 18º y se vio 2º y peleando por la victoria. El británico se quedó muy cerca, hasta el punto de que no fue hasta que faltaban dos vueltas cuando todo estuvo a punto de cambiar: el holandés se coló y Hamilton llegó a adelantarle, pero el de Red Bull no se dejó pasar. Ante el peligro de verse fuera, Hamilton cejó en su empeño.

Para más inri, Vettel se quitó de encima a Bottas para acabar la carrera 4º y retrasar el alirón de Hamilton definitivamente. No obstante, ahora al de Mercedes le vale con ser 7º en México para proclamarse campeón.

Carlos Sainz acabó 7º, después de un arranque en el que llegó a verse 6º. El madrileño fue sancionado por ganar ventaja fuera de pista con cinco segundos, si bien no le costó demasiado. Tuvo un buen ritmo hasta el final de la prueba y logró aguantar por esa posición final, que le permite llegar a los 45 puntos y lograr su segundo mejor resultado del año, igualando el logrado en el GP de España.