Los Lakers dejaron los deberes para el final ante los Kings y suspendieron el examen. La nota, 113-114 en un partido en el que Los Angeles demostró que el pasotismo y la confianza se sentirse un equipo superior puede jugar a veces malas pasadas. Y eso que Kobe Bryant tuvo la oportunidad en el último segundo de dar la victoria a los suyos, pero su canasta de última hora se estrelló en el aro. La derrota empañó la gran actuación de Pau Gasol que volvió a brillar en casa con unos números soberbios: 25 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias. Una pena.

Bryant acabó siendo el máximo anotador del choque con 26 puntos pero sólo anotó uno en el cuarto decisivo, y encima fue un tiro libre

Sacramento se vengó de la derrota cosechada la semana pasada en su casa golpeando al rival con las mismas armas que ya usara en el Arco Arena. Pero está vez, el desenlace fue mucho más dulce que en la primera ocasión. Primero aprovechó la pasividad de los locales que se dejaban llevar y permitían canastas fáciles además de mostrar una absoluta relajación a la hora de atacar. Así, los Kings iban ampliando poco a poco la ventaja hasta llegar a los 11 puntos de diferencia al descanso.

Sólo Bryant, de más a menos, parecía querer hacer algo en los Lakers y mantuvo a su equipo vivo en el partido para que iniciara su reacción en el tercer cuarto. El guión salía entonces como esperaba. Los Lakers, que son muy superiores a los Kings, iban acortando distancias mientras los visitantes se ponía nerviosos con el recuerdo de lo ocurrido la semana pasada.

Bryant desaparece

Fue Gasol, de menos a más, quién cogió el testigo a Bryant y consolidó la reacción local. El empate llegó por fin cuando restaban ocho minutos para acabar el partido gracias a un gancho del ala-pívot español que barría allí donde pasaba. Los Lakers notaban mucho cuando el catalán estaba en la pista pero, sin embargo, notaron mucho más la 'ausencia' de Bryant. El escolta acabó siendo el máximo anotador del choque con 26 puntos pero sólo anotó uno en el cuarto decisivo. Su pobre aportación fue clave. Los Lakers, en estas remontadas a las que nos tienen acostumbrados, cuentan con su estrella para llevar el timón y esta vez iban sin rumbo fijo.

Y lo aprovecharon los Kings, que no se amilanaron y fueron respondiendo con canastas la ofensiva amarilla (hoy blanca) en los minutos de más tensión del partido y con la afición angelina vibrando como nunca. Que se lo digan al actor Jack Nicholson que incluso se atrevía a dar instrucciones desde la banda. Entonces llegó el momento cumbre cuando, a cuatro segundos para el final, los Lakers disponían de la posesión para remontar el 113-114 que reflejaba el marcador. Bryant se la jugó... y falló... Una lección para no olvidar.