Leo Messi
Messi, en el partido de ida de semifinales de Champions ante el Liverpool EFE

La sentencia del Supremo que generará jurisprudencia a partir de ahora puede derivar en muchos cambios en el fútbol español, especialmente en el modesto. A partir de ahora, todo futbolista profesional, esté en la división que esté y cobre lo que cobre, deberá recibir una indemnización por finalización de su contrato, que en términos laborales se considera como un contrato temporal.

La polémica se debate entre lo que se considera un futbolista profesional y un futbolista de élite. Si un jugador tiene un contrato laboral por el que percibe un sueldo con un equipo de fútbol, se considera automáticamente un futbolista profesional. Gane 500 euros o gane 10 millones. "El nivel retributivo no aparece en norma alguna como modulador de los derechos frente a la empresa", explica Luis Jiménez-Arellano Larrea, abogado especialista en Derecho Laboral del Bufete Mas y Calvet, consultado por Sportyou.

Los deportistas profesionales se rigen laboralmente por el Real Decreto 1006/1985, que en su artículo 21 indica que en todo lo que no se recoja en dicho Real Decreto se debe acudir al Estatuto de los Trabajadores (ET). Este, a su vez, recoge la indemnización por finalización de contrato temporal en el artículo 49.1.c. La compensación sería, por norma general, de 12 días de salario por cada año de servicio.

Dicho de otra manera, en palabras de Jiménez-Arellano, "si el contrato temporal termina, el trabajador -en este caso el deportista profesional- tiene derecho a recibir una indemnización. Y este derecho no depende de si gana mucho o poco dinero. El derecho de percepción de la indemnización va de la mano de la terminación de contrato temporal".

Un futbolista firma contratos anuales con una duración determinada, al igual que cualquier trabajador puede hacerlo con una empresa de cualquier ámbito. Gane lo que gane ese futbolista, los ingresos sólo serían influyentes en términos laborales si es necesario acceder a determinadas prestaciones públicas, como el Fondo de Garantía Salarial, al que podría acceder un jugador profesional que se quede en el paro.