El racismo se queda
El colegiado Esquinas Torres trató de disuadir a Eto’o de su intención de dejar el campo por los insultos. EFE
Racismo y fútbol comparten cada vez con mayor frecuencia portadas y titulares. Instituciones sociales, deportivas y hasta políticas se han puesto de acuerdo: sucesos como los insultos racistas que un pequeño sector de La Romareda dedicó el sábado a Eto’o –y que a punto estuvieron de provocar su marcha del campo– no pueden quedar impunes.

La cascada de opiniones tras los acontecimientos en el campo zaragocista no ha cesado desde el sábado. Ayer, Jaime Lissavetzky, secretario de estado para el deporte, máxima personalidad deportiva del país, fue tajante: «Espero la máxima dureza posible en la sanción contra estos hechos.

Un estadio reincidente

La Romareda puede pagar caro por una minoría de su grada. El Comité de Competición se reúne hoy con el acta del árbitro Esquinas Torres reflejándolo todo y se barajan sanciones que irían desde la multa económica (como sucedió con los gritos del Alfonso Pérez a Eto’o) al cierre del estadio por un partido, algo también posible, al ser un reincidente en este tipo de sucesos.

  • ¿Debió Eto’o haber abandonado la Romareda por los insultos racistas?

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Otras ‘víctimas’

Carlos Kameni

El caso del portero del Espanyol es uno de los más insólitos, pues tiene que aguantar los cánticos y las mofas de los hinchas de su propio equipo.

Roberto Carlos

El brasileño del Real Madrid es uno de los jugadores más afectados por este problema. En Riazor y el Camp Nou le han dedicado todo tipo de cánticos racistas.