El discóbolo de origen cubano Frank Casañas juró la Constitución en el Registro Civil de Guadalajara, donde está empadronado, y el próximo sábado competirá como español en la Reunión Internacional de Atletismo Gobierno de Aragón, en Zaragoza, con su club, el Puma Chapín de Jerez.

Nacido en La Habana y casado con una española, Casañas fue medalla de bronce con Cuba en los Mundiales júnior de Sydney 96 y de plata en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. Tras firmar la Carta Magna, el atleta cumplió así el último trámite legal para obtener la nacionalidad española, por lo que podría participar con su nuevo país en los próximos Juegos Olímpicos de Pekín.

La Real Federación Española de Atletismo (RFEA) se plantea esa posibilidad. "En virtud de lo que dice la Carta Olímpica, la federación va a solicitar al Comité Olímpico Español la condición de elegible del atleta Frank Casañas", explica Gerardo Cebrián, jefe de prensa de la RFEA.

"Se lo pedimos al COE porque es el representante en España del Comité Olímpico Internacional", subrayó Cebrián, y añadió que Casañas, "como ciudadano español, cumple todas las normas según la Carta Olímpica". En la RFEA tienen constancia de que Casañas dejó de competir con la selección cubana en 2004 y según la Carta Olímpica, un atleta que lleve más de tres años sin competir por su país de origen puede hacerlo con el que le otorgue nueva nacionalidad.

Las mismas fuentes apuntaron que las normas de la Federación Internacional (IAAF) son diferentes y señalan que los atletas, para ser internacionales con un nuevo país, deben esperar un mínimo de tres años desde que obtienen la nacionalización.