Florentino Pérez
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, durante una rueda de prensa celebrada en el palco de honor del estadio Santiago Bernabéu. Emiliano Naranjo

Hay muchos placeres en la vida. Uno de ellos, lograr algo que es muy deseado cuando parece que no se va a conseguir. Lo que se dice 'in extremis', sobre la bocina.

Para Florentino Pérez, eso se traduce en la contratación de figuras para el Real Madrid cuando el tiempo para fichajes está a punto de expirar y anunciar la 'bomba' final del periodo estival. Ya pasó con Ronaldo, con Ramos, con Modric y con Bale en años anteriores. Esta vez, el turno iba a ser para De Gea, meta del United, convertido en el culebrón del verano por méritos propios.

Sin embargo, ese placer que siente el presidente del Madrid por dar la campanada de última hora se tornó dolor, al ver cómo la documentación del internacional no llegaba a tiempo a la Liga, con el frustrado fichaje como consecuencia. El deseo veraniego de Florentino, esta vez, no podrá ser disfrutado. Experto en negociaciones, a nadie se le escapa a estas alturas que la templanza de Pérez es un valor añadido a la hora de cerrar un fichaje. No pierde la calma. Incluso parece que disfruta con ello. De hecho, a falta de horas para que expiara el periodo de contrataciones en España, logró lo que parecía imposible: convencer al Manchester United del intercambio De Gea-Navas. Sin embargo, un error en el manejo de los tiempos fue suficiente para que la 'bomba' del cierre del mercado le estallara esta vez en las manos.

No obstante, sí le salió bien la jugada —de los despachos— con otros cracks en años anteriores.

Ronaldo Nazario (2002). Fue la primera de esta serie de traspasos logrados sobre la bocina. Pérez le arrebató al brasileño al Inter previo pago de 45 millones.

Sergio Ramos (2005). También el último día de agosto, el de Camas se convertía en nuevo jugador blanco gracias a que el presidente merengue pagara su cláusula de rescisión al Sevilla, que ascendía a 27 millones.

Luka Modric (2012). Después de duras negociaciones entre Daniel Levy, presidente del Tottenham, y Florentino Pérez, el croata se convertía en nuevo jugador blanco por 30 millones.

Gareth Bale (2013). Un año después, Levy tampoco daba su brazo a torcer con otra de sus estrellas. Sin embargo, y con un montante de 91 millones, el galés acabó recalando en el Madrid el último día del mercado.

Otros sueños imposibles

A pesar de ser una operación frustrada, la de De Gea podrá hacerse realidad en tan solo un año, si no antes. El meta del United queda libre el próximo verano, con lo que se facilitaría en gran parte cualquier opción de fichaje.

Hasta que eso ocurra, el exatlético ha pasado a engrosar una pequeña lista de sueños imposibles del máximo mandatario blanco que ni siquiera a golpe de talonario ha podido hacer realidad.

Pogba, Agüero, Ribery, Mendieta, Villa o Gayá son algunas de las estrellas que se le han escapado a Pérez a lo largo de sus diferentes etapas en el Real Madrid.